Vivir sin comer

Por: Mikel López Iturriaga

Jasmuheen
La iluminada Jasmuheen: no a la comida, sí al botox.

Es posible que no hayáis oído hablar nunca del respiracionismo. Yo tampoco hasta este miércoles, cuando fui a ver la película ‘Vivir de la luz’. Este fascinante documental indaga sobre un extraño movimiento de personas autótrofas que aseguran haber logrado renunciar a la comida y a la bebida durante largos periodos de tiempo. Y que siguen vivos claro, porque si no no asegurarían nada.

Entré en el cine cargado de escepticismo, dispuesto a pasar hora y media más o menos entretenida con las chifladuras de unos zumbados. En parte, mis previsiones se cumplieron: por el filme austriaco desfilan personajes como Jasmuheen, una gurú australiana que predica un delirante método para vivir del aire consistente en pasar siete días sin comer ni beber y dos semanas tomando sólo líquidos. A partir de entonces, se supone que empiezas a mantenerte con el prana, una energía mística que no se sabe de dónde viene pero que te alimenta. Muchos incautos que han seguido los consejos de Jasmuheen han acabado en el otro barrio: nunca te fíes de alguien que haya montado una Academia Cósmica en Internet.

Otro personaje peculiar que aparece en Vivir del aire es Zinaida Baranova,una señora rusa de unos 70 años que dice llevar 11 sin ingerir un mísero borscht. Abandonó la manduca después de haberlo probado todo para curarse de sus males. “Una voz” le ordenó quitarse de la comida, y entonces se transformó en la pizpireta chavala llena de vida que es ahora. Sus michelines me recordaron al niño de San Antonio, que ni come ni bebe y está gordito.

Aparte de estos seres tirando a friquis, entre los que merece mención de honor el gurú de los Alpes -un hippy suizo con claros síntomas de estar convirtiéndose en un troll a base de no comer-, la película presenta casos un poco más serios, capaces de sembrar la duda incluso en un alérgico a todo lo que huela a new age como yo. El doctor Michael Werner, por ejemplo, afirma que vive sin comer desde hace años. No estamos hablando de una charlatana como Jasmuheen, sino de un químico alemán de aspecto respetable que se ha sometido a dos pruebas clínicas sobre su abstinencia, ninguna de las cuales obtenido respuestas claras. En una demostración de buen juicio, Werner desaconseja seguir sus pasos al público, y se presenta a sí mismo como una suerte de experimento científico viviente.

Culturas orientales como la india o la china cuentan con una importante tradición de ayunadores, algunos de los cuales dicen haber alcanzado el autotrofismo tras largos años de ejercicio y meditación. En esta línea se sitúa Prahlad Jani, que supuestamente se ha tirado 70 años sin echarse nada al coleto. El santón hindú pasó 10 días en un hospital vigilado las 24 horas y sometido a toda clase de análisis. Según los médicos, no comió, bebió, orinó o defecó, sin que sus constantes vitales se alteraran lo más mínimo. El estudio recibió críticas porque la observación no fue lo suficientemente estricta: las cámaras no captaban toda la habitación en la que estaba recluido, y cuando salía a asearse o a tomar el sol no se le controlaba.

Mataji

El gurú Prahlad Jani, tras siete décadas sin ir al baño.

¿Qué explicación da el documental a estos fenómenos? Muchos científicos los consideran una tomadura de pelo, mientras que otros estudiosos los ven como una prueba de que la conciencia humana podría alterar el organismo de formas inexplicables para la ciencia. Desde una perspectiva personal, prefiero no creerme nada y confiar en que el respiracionismo no se imponga: como bloguero gastronómico, me quedaría sin trabajo. Aunque también es verdad que no tendría que trabajar para comer.

http://blogs.elpais.com/el-comidista

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