Por qué se desplomaron las bolsas ayer

Por qué se desplomaron las bolsas ayer

De poco sirvió que Barack Obama se apresurara a firmar la ley que le confirió, apenas horas antes de que Estados Unidos cayera en default, las facultades para seguir endeudando a su gobierno por más de dos billones cien mil millones de dólares adicionales durante los siguientes años. No importó: las bolsas de valores se desplomaron.

El desplome representó una sangría brutal. El índice Standard & Poor’s 500 cayó 2.56 por ciento, la misma proporción que la Bolsa Mexicana. El Nasdaq se acercó a los tres puntos de caída, y tanto el Dow Jones como el Bovespa de Brasil reflejaron caídas fortísimas.

¿Qué ocurrió, si el senado estadunidense finalmente aprobó que el gobierno de Obama sí se puede seguir endeudando?

En realidad el problema macroeconómico estadunidense es más endémico de lo que aparenta. Datos de esta semana revelan que una nueva recesión podría aparecer en el escenario de esa economía. El gasto del consumidor estadunidense promedio se redujo 0.2% en junio, según datos revelados por el gobierno. Asimismo, la tasa de desempleo se mantuvo en 9.2%, y no hay signos de que se pueda recuperar pronto. Más aún, la gente empezó a ahorrar, ante un panorama económico de crecimiento tímido (auspiciado también por el recorte al gasto gubernamental, forzoso ahora para Obama).

Hay quien asigna 50 por ciento de probabilidad a que Estados Unidos entrará en recesión. Si uno dijera que durante varios meses esa economía ha estado sujeta de alfileres, no sería descabellado afirmar ahora que cada día están más delgados.

La economía mexicana está resintiendo este panorama (así lo consignó la bolsa ayer), por la sencilla razón de que no hemos logrado desvincularnos a cabalidad del desempeño económico de ese país. A pesar de ello, 4.3% de crecimiento del PIB que refrendó anteayer Miguel Messmacher habla de un mercado interno que parece haber tomado cierta tracción. De hecho, es paradójico que la bolsa no recupere los 38 mil puntos ante un escenario de crecimiento doméstico.

Se necesita un Tafil para digerir la conflagración de variables en ebullición en la economía global, incluyendo los problemas detonados ayer por España e Italia. Pfizer debería aplicarnos un descuento pronto.

http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9002687

 

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