Pánico financiero global

Pánico financiero global

Uff, uff, uff. La cosa se está poniendo fea. Todo indica que el mundo está entrando en un pantano de arena movediza financiera, demasiado gelatinosa, en donde será sumamente difícil asignar culpas específicas por el desastre que parece avecinarse y que ayer tuvo una expresión nítida: desplome de bolsas y temor de una recesión en Estados Unidos y en el mundo.

Las brutales caídas en los índices bursátiles de ayer sólo se asemejan a la gran crisis financiera, de desconfianza y económica que vimos en 2008 y 2009.

¿Cuáles son las cosas en las que el mundo no cree hoy? Nadie cree en la actualidad en la fortaleza del dólar; en la capacidad de pago de Italia y España (o en la posibilidad real de que reduzcan sus pesadas deudas y crezcan sus economías); en el funcionamiento de la economía de consumo estadunidense; ni en la suficiencia de las economías asiáticas para sostener al mundo entero.

Son pocas cosas las que tienen credibilidad hoy: el oro, el franco suizo, el yen japonés, algunoscommodities y algunos mercados emergentes disciplinados como México (aunque nuestra economía es pequeña y pinta poco en los intercambios globales).

Y es que si Estados Unidos entra a una recesión no parece haber mecanismos suficientes para contrarrestarla. En la crisis anterior sabíamos que la desconfianza era el elemento clave, y los bancos centrales y ministerios de finanzas actuaron para reestablecerla, aceitando los mercados financieros y permitiendo el intercambio de instrumentos. Pero ahora el escenario es muy distinto: no hay un colapso como el de Lehman Brothers, y a pesar de ello estamos experimentando un nerviosismo extremo.

Una gran pregunta para las autoridades financieras mexicanas será cuáles serán los mecanismos domésticos para salvaguardar el crecimiento que estamos teniendo. ¿Estará dispuesto el gobierno mexicano a endeudarse más para inyectar recurso al sistema económico y evitar un colapso si es que se detona una recesión de envergadura en el planeta?

Cualquiera que sea la respuesta parece que nadie estaba pensando que una nueva recesión tocaría a la puerta, sino que más bien que hubiera “bajas” selectivas de países endeudados en Europa. Pero ding dong, el timbre suena.

Cárlos Mota/mileniodiario

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