Los niños del Brasil

Los niños del Brasil

Cuando el Scratch salió campeón en México miles de niños fueron injustamente registrados bajo el nombre de Edson, Giovanni o Joao Pérez… El Pepito y el Juanito fueron descatalogados por culpa de sus padres. Se perdió identidad, admiraban a Brasil, no creían en México.

Aquellos nombres son uno de nuestros grandes fetiches futboleros. Incluso la Sub 20 conserva algún artículo de colección (Edson Rivera). Ganándole a la brasileña es como las selecciones recuperan el nombre. En cualquier categoría es una camiseta que reparte prestigio.

Semifinal de Copa del Mundo frente a Brasil, suena grande. México tiene obligación de ganar el juego, sin casualidades ni circunstancias, defendiendo su futbol. Al carajo Brasil y el “sí se puede”, una frase de kermés. No hay muchas fechas como ésta, de la última salieron fortalecidos (Perú 2005), hoy es otro día para saber de qué está hecho el jugador mexicano. A cierta edad todavía es genética contra genética, del partido sacaremos un buen análisis para comprobar si los mexicanos llevamos esto en la sangre o sólo en el registro civil. Sigo convencido que el futbolista nace y después se deshace. Sobre todo en México, donde se descomponen cuando el futbol cambia de pasatiempo a trabajo. En algún hueco de un país con 120 millones de personas existe esa selección absoluta campeona mundial.

Pero no sabemos en cuántas generaciones se encuentre repartida. Si alineáramos a los mejores futbolistas mexicanos de la historia al mismo tiempo nos acercaríamos a ese cuadro. No es fácil que coincida en el mismo espacio el equipo exacto, eso depende de la selección natural, no de la nacional. Un grupo de jugadores comunes a un estilo.

Las famosas “quintas”. Generaciones bien bautizadas.

José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo/mileniodiario


 

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