El cometa Barsa

El cometa Barsa

Platini saca un enorme pisapapeles de su oficina y lo entrega a Messi; Cristiano y Xavi lo miran con circunstancia, últimamente funcionan para darle caché a las fotos del argentino en las fiestas de FIFA y UEFA, que lo nombró mejor jugador del continente. Hubiera pasado lo mismo si el premio se lo dan en Sidney, tampoco en Oceanía habría discusión. No hacía falta tanto protocolo para saberlo. El gran circo del futbol se instala en Mónaco, una ciudad coctelera, nocturna y de ambiente pecaminoso, pero de los caros, puro glamour endiablado. Por menos de 12 euros nadie encuentra un cerveza, ni de barril. Heineken que invierte millones en darle que beber a Platini arranca una nueva temporada y necesita eventos que pongan en valor la Champions como la marca premium del futbol mundial. Blatter bebe Coca Cola.

Un sorteo, un baile, una cena, un partido principesco y un equipo que se ha vuelto su mejor prescriptor. El Barsa llega al estadio Luis II de Mónaco con 14 títulos europeos, grandes, medianos y chicos. Hoy se juega el décimoquinto, otra Supercopa, el trofeo es una costilla de la orejona, pero vale. Si gana será el club con más latas de Europa, superando al Milán (14). La distribución sin embargo palidece frente al contenido. Ver jugar a este Barcelona, aunque sea una vez y donde caiga, se está convirtiendo en esos acontecimientos que la gente sabe que pasan cada 50 años, como el cometa Haley, después puedes decir yo lo vi. No queda un boleto. El Oporto de Hulk, un brasileño formateado para Nintendo comprobará si este Barsa es mejor equipo con Cesc, o Cesc mejor jugador con el Barsa. Todavía no se sabe quién ha reforzado a quién. Un pisapapeles para Messi y otra lata para Guardiola, toneladas de aluminio.

José Ramón Fernandez G. de Quevedo/mileniodiario

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