¡Vente p’acá pollo!

¿Has visto alguna vez imágenes de una granja de pollos? Inmensas naves en las que habitan millares de aves de corral, engordando con piensos artificiales hechos vete tú a saber de qué, mientras esperan la hora del “afeitado”. ¿Te has preguntado quién se encarga de capturar los pollos y meterlos en las jaulas que los llevarán al matadero? En ocasiones una horda de trabajadores, sí (que un trabajo es un trabajo, por mucha pluma que tenga). Sin embargo en las explotaciones más high-tech la respuesta es: el recolector automático de pollos.

Me he quedado asombrado de la rapidez con la que actúa esta especie de aspirador-escupidor de pollos, de cuya eficacia queda constancia en el vídeo que ilustra el post. No sé lo que pensarán las aves (si es que las pobres atinan a comprender) cuando esa especie de robocopollo irrumpe en escena absorbiendo vivos a los emplumados; raptándolos con sus varillas giratorias de goma y sus cintas rodantes que los lanzan como pelotas de baseball contra las jaulas, pero si se cagan encima es perfectamente comprensible. ¿Usted no lo haría?. Es más, seguro que después de diseñarla, el ingeniero responsable de esta eficientísima pesadilla mecánica, digna de la inquisición, se hizo vegetariano.

PD. No intentéis subirle el volumen al vídeo. El montaje es mudo para ahorrarnos los cacareos desaforados de los futuros protagonistas de una experiencia “tronchante” en el Kentucky Fried Chicken. Y casi mejor oiga… de lo contrario se nos habría puesto a todos la piel de gallina.

Lo vi en: http://maikelnai.elcomercio.es/

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