Sicilia y los políticos…

Sicilia y los políticos…

Le hice a Javier Sicilia una entrevista hace unos días. Esto es parte de lo que quedó en el tintero. Él y los políticos…

—Javier, tú hablas con la inteligencia, con el corazón, pero los políticos mexicanos por lo general son bastante egoístas: ¿cómo plantearles que en 2012 se abstengan de presentar candidatos y le den espacio a un candidato de unidad ciudadano (eso propuso Sicilia en MILENIO)?

—Es un buen momento para que guarden silencio, porque el silencio es el lugar de la palabra profunda, es el lugar donde se puede escuchar el otro, recibir el mensaje de otro, digerirlo, y emitir una palabra verdadera. Una palabra que no da miedo en la boca, no es una demagogia, complementa el ser de una persona, complementa una nación. ¿Cómo convencerlos? Con el corazón. Diciéndoles que no se puede vivir en los privilegios, que los privilegios y el poder terminan por corromper todo; que cuando las instituciones y los partidos hacen eso, terminan por prostituir y degenerar una nación. Hay que decirles que si están dispuestos a seguirla prostituyendo y degenerando, es una forma de prostituirse ellos mismos y de degenerarse. Creo que hay que tocar el corazón, y el primer momento para tocar el corazón es hacer silencio y ser humilde para escucharse y para escuchar a los otros. Falta mucha humildad, necesitamos una cura de humildad…

—¿No es utópico esto que dices?

—Yo creo que no es utópico, es verdadero. La utopía es el lugar del no lugar. Es el no lugar, más bien. Pero esto es un lugar, un espacio político, es una verdad, y tenemos que hacerlo si se quiere salvar realmente al país. Lo otro es simplemente negación de la verdad y destrucción y afán de destruirse.

—¿Y si no quieren aprobar un reforma con candidatos ciudadanos, voto blanco, revocación de mandato?

—Si no quieren habrá muchas formas de resistencia civil. Tendríamos que volver a articular una resistencia civil. Tenemos que volver a obligar a que oigan nuestro corazón si no quieren oírlo, y que oigan el clamor del dolor de la nación. Nos faltan grandes estadistas y una gran conciencia ciudadana para poder, si no formarlos como estadistas, por lo menos hacer que se conduzcan como estadistas. Y si quieren ir como están al 2012, si no han sabido defender a los hijos y las hijas de esta nación, pues que vayan, pero que nos den instrumentos, la revocación de mandato. Demostrarían que verdaderamente no quieren trabajar por la nación sino por sus intereses, y que quede evidenciado ante el mundo y ante nosotros, los ciudadanos, que no son dignos de representarnos, pues lo que quieren nada más es eso: su dinero, su poder. Y pues allá ellos, sus conciencias, su dolor. Su nada…

Juan Pablo Becerra-Acosta/mileniodiario

 

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