Penultimátum

La película no tiene absolutamente nada que pueda ofender a la Iglesia católica y menos a la figura de quien se ostenta como representante de dios en la tierra. Sin embargo, la más reciente del director italiano Nanni Moretti, Habemus Papam, recibe severas críticas en la prensa al servicio del Vaticano. Estrenada en Italia hace un mes con gran éxito de público y crítica, la cinta trata del pánico que se apodera de quien resulta elegido Papa, pues estima que no va a poder sobrellevar el peso de su nuevo cargo y cumplir con los deberes propios de tan alta investidura.

A juicio de quienes llamaron a los católicos a boicotearla para no financiar a los que ofenden su religión, la cinta representa la muerte de una Iglesia vieja y confundida e ignora el punto crucial de la fe en la Iglesia y la comunión con Cristo. En cambio, otros comentaristas católicos reconocen que Moretti ofrece el retrato humano de un Papa en problemas, sin caer en la ofensa ni la burla.

Habemus Papam, que ahora se exhibe en el festival de Cannes y tiene asegurada su distribución mundial, comienza con escenas de un funeral papal que incluye imágenes de Juan Pablo II y el cónclave posterior en el que se elige al sucesor, personificado por Michel Piccoli, quien a sus 85 años continúa siendo gran figura de la cinematografía. El elegido grita desesperadamente ¡No lo puedo hacer!, y entra en tal pánico que el Vaticano se ve en la necesidad de mandar traer a un sicoanalista al que el nuevo Papa confiesa que han visto en mí una cualidad que no poseo. Moretti (quien interpreta al sicoanalista) defiende su película alegando que en ella lo que muestra son las dificultades de cumplir las expectativas de otras personas, pero al final logra hallar el equilibrio entre sus propios límites.

Otra parte incómoda de Habemus Papam es la que muestra al vocero del Vaticano mintiendo, presionado por la posibilidad de tener un Elegido en fuga. En cambio varios críticos al servicio de la Iglesia reconocen la virtud del filme al mostrar un colegio cardenalicio integrado por ancianos preocupados más en respaldar al nuevo Papa que en defender intereses inconfesables, poderosos, ocultos, como con frecuencia se les presenta en libros, series de televisión y películas.

Otra que recibe condena por los seguidores de la religión musulmana es la modelo y actriz turca Sila Sahin, de 25 años, quien vive en Alemania. El motivo: posar semidesnuda y mostrar un seno enPlayboy. Su familia hasta el habla le retiró. Sila era ejemplo de éxito de la mujer musulmana moderna. Ante los ataques que recibe aclaró que lo hizo porque quiere ser libre luego de las restricciones que marcaron su niñez y para animar al cambio a las mujeres turcas, sometidas a las estrictas reglas de la religión y la sociedad musulmanas.

http://www.jornada.unam.mx



 

Deja un comentario