Osama bin Laden en Huixquilucan

Osama bin Laden en Huixquilucan

No sé qué haya sido más decepcionante, que hayan dado con Osama bin Laden 10 años después de los atentados a las Torres Gemelas o que el terrorista, cuya leyenda lo ubicaba agazapado en cuevas para escapar a la mirada indiscreta de los satélites yanquis, fuera atrapado en una mansión en Pakistán como si fuera El JJ en Huixquilucan. No, más dignidad, es como si, guardando las distancias ideológico-políticas, al Che Guevara lo hubiera acribillado la CIA no en Bolivia, sino en la suite presidencial del Waldorf Astoria. ¡Tan bonita y enternecedora que era la imagen de este terrorista que parece sacado de la película de Rambo! Ahora nos quedaremos con la idea de que ese gran luchador por las causas de la hiperviolencia fundamentalistas se nos había aburguesado vilmente.

Por supuesto, aparecieron los sospechosistas que suponen que no sólo Osama nunca ha existido y que es producto de un delirio de la política ficción yanqui. Y todo porque en las primeras fotos que se dieron a conocer en las redes sociales, el señor parecía una mala imitación del Señor de los Cielos luego de su fatídica liposucción. Y aunque luego se supo que eso era producto de las malas artes del photoshop, el daño estaba hecho. Tanto, que muchos medios de comunicación empezaron a confundir a Osama con Obama en una especie de homenaje a Ninel Conde que, dicen las malas lenguas, desde su cuenta de Twitter mandó sus condolencias a Estados Unidos por la muerte de su presidente, Barack Osama.

Así, esta chica pareciera dar el ancho para formar parte de Los Siete PANtásticos que se presentaron con mucha enjundia y mucha histeria. Tal pareciera que se juntaron sólo para ser la burla del chúntaro Moreira, que con el estilo y la clase que lo caracteriza les dijo que sólo les faltaba su Blanca Nieves. Ojalá así hubiera sido de ingenioso para combatir al crimen organizado cuando era góber.

Como quiera que sea, lo mejor del operativo Osama fue que de inmediato apareció Alan García, presidente de Perú, quien declaró que este había sido el primer milagro de Juan Pablo II. Digo, seguramente tiene razón, pero si fuera tan milagroso habría descubierto desde endenantes las triquiñuelas del padrote Maciel. Y siendo tan apreciado en México, antes de entregar al líder de Al Qaeda, nos tendría que haber hecho el milagrito de que El Chapo Guzmán regresara a Puente Grande, aunque fuera a dar las gracias.

Con esto, Barack Obama se robustece. Ya veíamos a Sarah Palin en la Casa Blanca, como a la Gordillo en el SNTE. Y para que el mundo no dude, digan que a Bin Laden lo arrojaron a una narcofosa de Tamaulipas.

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jairo.calixto@milenio.com

 

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