México y sus altares a FIFA

 

El futbol goza de un escudo protector que concede la popularidad. La popularidad genera penetración, la penetración influencias, las influencias poder y el poder dinero. Se vuelve intocable. Redacta sus propias normas por encima de las leyes. En su nombre se cometen atropellos que incluso dejan a la justicia sin defensa alguna. Es por el bien del futbol, dicen. Un espectáculo, un motivo de unión. Frases huecas, convenientes. Este fuero no es exclusivo de México que por costumbre general, es un poema a la impunidad. Parece que FIFA deja hacer a México todo lo que no se atreve por muto propio. Una especie de laboratorio del Dr. Moreau. Pactos, pausas comerciales so pretexto la salud del jugador, inversiones de mala calaña, multipropiedad, mercado de piernas… Insisto, el futbol genera privilegios a cualquier nivel. Messi por ejemplo destrozó la escotilla de un avión en pleno despegue, iba festejando, lo pasaron por alto. Como le hubieran respetado la prebenda a otro futbolista.

En Argentina la gente se mata en los estadios, en Brasil las batallas campales son comunes. Pero En Francia los sobornos hicieron crujir la liga, hubo cárcel. En Italia se arreglaban partidos, la Juve fue a segunda. En Inglaterra y Alemania se crearon grupos neonazis en las sombras de los estadios, doping, exención fiscal y apuestas son perseguidos judicialmente. Para gobiernos de países donde FIFA no pesa, el futbol no es intocable, fueron tras él. Un futbol limpio es síntoma de un gobierno transparente. Limpiar el mexicano es una gran oportunidad para recuperar credibilidad. Me dio “penita” ver comparsas y cortejos en el sorteo del Mundial infantil y comprobar que México le sigue montando altares a FIFA. Como engañar a un niño.

José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo


 

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