Más sobre la “Chela”

Más sobre la "Chela"

Ayer quedé con mis amigos, fue un día de vermut, al mediodía, con un sol precioso, estuvimos en una terraza que se estaba de maravilla, había mucha gente de comuniones pero se estaba muy a gusto,  no sé los vermuts que cayeron porque nos nos movimos de sitio… pero unos cuantos.
Como todavía sigo pensando en el experimento con la HEINEKEN, estos días estuve buscando información sobre el origen de la cerveza y si había algo relacionado con lo de las hormonas femeninas. Para mi sorpresa algo encontré:

Numerosos antropólogos aseguran que hace cien mil años el hombre primitivo elaboraba una bebida que consumía con deleite para relajarse. La mención más antigua de la cerveza, “siraku“, se hace en unas tablas de arcilla escritas en lenguaje sumerio y cuya antigüedad se remonta a 4.000 años a. C., era una bebida que transformaba a la gente en “alegre, extrovertida y feliz”. Desde Oriente Medio, la cerveza se extiende por los países de la cuenca oriental del Mediterráneo y llega al antiguo Egipto por un capricho de Osiris. Los egipcios elaboraron una cerveza que bautizaron con el nombre de “zythum“, descubren la malta y añaden azafrán, miel, jengibre y comino con objeto de proporcionarle aroma y color. Entre los romanos y los griegos fue considerada una bebida de la gente llana, pero para los pueblos del norte de Europa era una bebida con la que festejaban las fiestas familiares, las solemnidades religiosas y los triunfos sobre sus enemigos.

En la Edad Media nace la “cerevisa monacorum“, cerveza de los monjes con denominación de origen, cuyo secreto guardaba celosamente cada fraile boticario. Los monjes lograron mejorar el aspecto, el sabor y el aroma de la bebida. Entre los siglos XIV y XVI surgen las primeras grandes factorías cerveceras, entre las que destacan las de Hamburgo y Zirtau. A finales del siglo XV, se promulga la primera ley de pureza de la cerveza alemana, que prescribía el uso exclusivo de malta de cebada, agua, lúpulo y levadura en su fabricación. La auténtica época dorada de la cerveza comienza a finales del siglo XVIII con la incorporación de la máquina de vapor a la industria cervecera y el descubrimiento de la nueva fórmula de producción en frío, y culmina en el último tercio del siglo XIX, con los hallazgos de Pasteur relativos al proceso de fermentación.

Origen: Cuenta la leyenda que Gambrinus, Dios de la cerveza, desafió al diablo a elaborar un “vino sin uva”. El origen histórico del brebaje tal y como lo conocemos hoy se sitúa en Bélgica en el siglo XII, aunque ya los egipcios mucho antes elaboraban bebidas fermentando cereales.

Receta: La más antigua de Europa se ha descubierto en los restos del poblado leridense de Genó, y data de hace 3.000 años.

Cerveceros: El país con mayor número de marcas es Bélgica, con 400. La más cara del mundo se llama “Tutankamon” y se elabora según la receta recuperada por unos arqueólogos de la Universidad de Cambridge en el Templo del Sol de la reina Nefertiti, en Egipto. Su precio es de unos 52$ la botella y se fabrica en edición limitada y numerada.

Fabricación: Hoy solo existen 100 empresas fabricantes en el mundo de las 3.200 que había a principios del siglo XX.

Calidad: El método para comprobar su calidad es la forma en que la espuma se adhiere al lado del vaso después de cada trago. A esta silueta de espuma se le denomina “encaje de Bruselas” por el origen de esta cerveza.

Degustación: La cerveza debe ser servida siempre con dos dedos de espuma y a una temperatura de 5°, pero nunca en vaso congelado porque al derretirse la película del interior se añade agua. La espuma deberá ser fina y persistente para que se adhiera al vaso. Debe tener un color brillante y un aspecto espumoso.

Helado: En Alemania existe un helado de cerveza en forma de polo. Su contenido de alcohol es más bajo que el de la cerveza clásica.

Medicamento: Hipócrates, el célebre médico griego, recomendaba recetar este alimento por sus propiedades de calmante suave, que apaga la sed, facilita la dicción, fortalece el corazón y las encías, incrementa el colesterol “bueno”, mejora la coagulación de la sangre, tiene un alto valor nutricional y favorece la digestión. Se aconseja el consumo diario de cerveza, incluso a las mujeres en periodo de lactancia, dado que sus proteínas estimulan el flujo de la leche materna. En la antigüedad, los egipcios mantenían la frescura de su piel mediante la aplicación de espuma de cerveza. En Prusia, en el siglo XVI, las princesas empleaban la cerveza para cuidar el cutis y desarrollar el busto. Hoy en día, los fabricantes de champús incluyen cerveza en sus productos por sus propiedades suavizantes.

Texto obtenido del artículo publicado en:http://usuarios.multimania.es/sobrecerveza/index.htm

Así que ya antiguamente trasnsformaba a la gente en “alegre, extrovertida y feliz”… como ahora si te bebes unas cuantas ¿no? y eso de las aplicaciones medicinales en las mujeres que se mencionan en el artículo… ¿tendrá algo que ver con lo de las hormonas femeninas?

Fuente: http://reflexionesdesdemisofa.blogspot.com/

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