El rosa

El rosa

El color rosa tiene malas connotaciones fuera de la pintura. Lo rosa se asocia a lo ambiguo o indefinido, color que se nutre de la fiereza del rojo y de la indemnidad del blanco. Color, en definitiva, derivado de la color y como hijo enfermizo de la sangre. Todo lo rosa lleva a la rosa y toda la rosa convierte su identidad en el perfume. Es decir, en una delicada manera de hablar y de eludir. No hay, por tanto, una definición directa del rosa puesto que su naturaleza, siendo natural, proviene de una degradación de otra naturaleza más recia y verdadera. ¿Es, por tanto, el rosa una tonalidad artificial? Es una tonalidad amanerada y compuesta. Diseñada para crear una reacción prevenida y, en consecuencia, un resorte que no se mira a sí mismo sino que necesita la mirada de los demás. Una mirada tierna que enternece en primer lugar al corazón          que de ser macizo y colorado se decolora y se ablanda. Esa blandura expresada en ternura, expresada en condescendencia, expresada en debilidad, define la presencia del rosa. No agrede, no impone, no manda, no decide. Implora ser aceptado en su entidad sin vigor pero en su apariencia, en cambio, enternecedora. No es el color de la piedad inequívoca pero, sin duda, todo lo que se reviste de rosa está demandando benevolencia. Su misma proximidad a lo cursi hace del rosa un punto vulnerable al menor rigor. Toda severidad en el vestir eludiría la idea del rosa, demasiado condenado a la tolerancia o el ruego sin razón. Sólo las mujeres, en cuanto elementos de menor cuantía en el código del pasado, puediero y pueden en exhibir el rosa sin sonrojo. Cualquier hombre en el sistema tradicional se sonrojaría de vestir en rosa por el doble efecto de significar esa tonalidad sangre aguada o haberse postrado un escalón antes de la meta o la muerte radiante. De hecho el rosa y el negro combinan perfectamente. El negro como el forro del rosa o el rosa como efecto del negro en un travestismo que devuelve al color débil su carácter de comparsa en una liviana perversión. Sólo así, el hombre moreno y velludo con un  detalle rosa provoca temor. El temor de los pares incompatibles, la unión aberrante de elementos distintos, el desorden moral, en suma, que da lugar al terror.

Vicente Verdu/el boomeran(g)

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