Día Mundial del Por qué

Día Mundial del Por qué

Hoy es el Día Mundial de la Libertad de Prensa (también es el Día Mundial del Asma, por cierto). He escuchado que uno de los lemas de esta jornada de celebración de la esencia del periodismo es No hay comparecencia sin preguntas. Se refiere a la costumbre de los políticos españoles (y no sólo) de comparecer ante los periodistas para lanzarles un discurso tras el cual los que ejercen el oficio de preguntar han de permanecer en silencio. Así que hoy es el Día Mundial del Por qué y conviene preguntar por qué. Me ha sorprendido vivamente que al menos en los ámbitos españoles donde se cuida al máximo (como tiene que ser) el escrúpulo legal a la hora de tratar a los terroristas, la acción mortífera de Estados Unidos para liquidar a Bin Laden haya desatado enormes muestras de júbilo, animadas, además, por la crítica preventiva contra todos aquellos que expresen la más mínima pregunta sobre los aspectos legales (o ilegales) de la acción. Osama bin Laden es un terrorista sanguinario a cuya mano se atribuyen atentados que han causado dolor a cientos de miles de personas, cuyos parientes han sido asesinados impunemente en distintos lugares del mundo, entre ellos Madrid. Su colección de horrores tiene difícil parangón en la historia. A partir de ahí, es obvio que la repugnancia es la sensación que produce, y su desaparición de la historia produce un súbito alivio. Esta reacción primaria, que es la que se expresó mayoritariamente ayer, y que es la que vivió este cronista súbitamente, es contraria a lo que establecen las leyes y el derecho, en España y en muchos lugares civilizados del mundo, entre ellos Estados Unidos, donde el ejercicio de la venganza es contrario a los derechos del hombre. Entonces, ¿por qué resulta ilegítimo, por decirlo como he escuchado ayer que se decía, preguntarse por qué Estados Unidos se ha tomado la justicia por su mano, haya ejercido la venganza por su propia mano y haya impedido, según muchas de las pruebas que se manejan ahora, que el criminal haya sido detenido y juzgado como es debido? Se pondrán sobre la mesa todos los imponderables, y todos se pueden barajar, cómo no. Pero los que hacen preguntas tienen derechos a hacer las preguntas. ¿Por qué lo que resulta ilegítimo e ilegal contra los etarras, y esto lo defienden los que ahora gritan su júbilo por la solución que Estados Unidos ha dado al asunto Bin Laden, es legítimo en el caso del terrorista eliminado en Pakistán? ¿Por qué los portavoces de los partidos democráticos que reclaman del Gobierno español (el de ahora, los de antes) el uso de la legalidad para tratar a terroristas sanguinarios expresan esa alegría por lo que ocurre en otros lugares? ¿De qué sustrato nace esa hipocresía? ¿Por qué el terrorismo, que también nos afectó a nosotros, y nos puede seguir afectando, tiene que ser resuelto aquí de modo distinto a como quieren que se resuelva allí? Osama bin Laden (o cualquier otro terrorista) nos parece odioso; pero ya no hace falta decir eso, eso se da por descontado; eso no impide que nos hagamos preguntas, hoy y cualquier día, sobre la esencia que hay detrás de este suceso que ha eliminado de la tierra al peor de todos los terroristas. Pero que sea el peor, que lo haya hecho Estados Unidos, que sufrió el peor atentado de la historia, perpetrado además por secuaces de Bin Laden, no impide que nos hagamos todas las preguntas que sean.

Juan Cruz/elpais.es

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