¡Aleluya!

¡Aleluya!

Aquí abajo les pongo el enlace a una emoción. Vayan y mírenlo. Me lo van a agradecer. En un centro comercial en Niágara, Canadá, la gente que había ido de compras estaba comiendo cualquier cosa cuando brotó entre ellos una mujer preciosa que cantaba el Aleluya de Hendel mientras sostenía su celular. Lo que siguió es conmovedor. Es una muestra de que la especie humana, cuando se dedica a entretenerse sin hacer daño, puede conseguir la belleza en mitad de la calle, como si se hiciera un milagro:

http://www.youtube.com/user/AlphabetPhotography

Punto: 80 miembros del coro de Niágara de Canadá se habían mezclado como por casualidad y con discreción entre la gente del área de comidas, para cantar una alabanza que cada quien puede dedicarle a lo que más misterioso y entrañable le parezca. Una bendición. Díganme si no hubiera querido estar ahí.

Punto y seguido: Como notan la señal de salida la da un pequeño órgano. Una pianista que estaba “infiltrada” como encargada de tocar villancicos en el centro comercial fue quien se encargó de dar las primeras notas del “Aleluya”

Angeles Mastretta/http://lacomunidad.elpais.com/puerto-libre/posts

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