Los cerebros dañados de los jugadores

Los cerebros dañados de los jugadores

Hace algunas semanas, una extraña pregunta aparecía en la portada del semanario The New Yorker: “¿Debería de prohibirse el futbol?” (se refería la publicación a lo que nosotros –y el resto del mundo— llamamos “futbol americano”). La imperiosa razón para la posible prohibición sería, ni más ni menos, que es uno de esos deportes “de contacto” –es decir, de golpes, para hablar claro— donde muchos jugadores terminan teniendo serias lesiones cerebrales, entre otros daños.

Los gladiadores del Coliseo eran aclamados por las multitudes pero lo suyo era un espectáculo bárbaro y sangriento. Hoy, que nos decimos civilizados, los combates ya no son a muerte pero los boxeadores siguen falleciendo a causa de los puñetazos que reciben en el ring. Por el contrario, es muy poco frecuente que un jugador de la NFL muera en el campo de juego. Pero estaríamos hablando aquí, más bien, de una muerte lenta, de un deterioro posterior del organismo luego de años enteros de golpes.

En el artículo habla DavePear, un antiguo integrante de los Bucaneros de Tampa Bay. Es la otra cara de la moneda de una carrera deportiva que, a primera vista, parece muy glamorosa. Este hombre vive con una pequeña pensión, no tiene derecho a un seguro médico y se ha gastado algo así como 600 mil dólares en cirugías y tratamientos médicos (tiene problemas en los discos de la columna, una cadera artificial y padece de vértigo). Dice: “No es que no me guste el futbol. Lo único que quisiera es no haberlo jugado nunca”.

Paul Tagliabue, un antiguo comisionado de la NFL, admite que, desde hace algún tiempo, el futbol americano ya no es un asunto de taclear sino de colisionar. Y cuando todavía se taclea a un adversario, se han dejado casi de usar las manos y los brazos: se utiliza ahora la cabeza.

Se pensó, durante algún tiempo, que las secuelas eran de naturaleza, digamos, ortopédica: lesiones en las articulaciones y en los músculos. Ahora se sabe que son, además, neuronales. La afección que resulta de años enteros de encontronazos con el cráneo se llama Encefalopatía Traumática Crónica y ha sido diagnosticada a muchos antiguos jugadores.

Pensar en que el futbol americano se juegue de otra manera es como imaginar una orquesta sinfónica sin instrumentos de cuerda.

¿Se prohibirá algún día este deporte?

Roman Revueltas Retes/mileniodiario

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