Lo mató en defensa propia

Lo mató en defensa propia

Volvía el Madrid a la Champions con un hoyo en el estómago. Mismo rival, mismo estadio, diferente miedo. El Olympique de Lyon un equipo con cara de perro enseñaba los colmillos a Mourinho, un entrenador que ladra. Al partido más importante de la temporada llegó tarde Benzema. El futbolista sordomudo de quien el quejumbroso Bernabéu no para de murmurar. El jugador sufre públicamente la última transformación del futbol. De adolescente introvertido, incomprendido e inseguro, a delantero oculto y asesino. Instinto de supervivencia. Karim el olvidado supo aguantar con mucha raza los momentos que a otro tipo de futbolistas les habrían mandado a casa envueltos en papel celofán. Una carta de 35 millones de euros, señalado como sustituto de Raúl y sombra de Ronaldo, dos lesiones, una temporada de fracasos, quedarse sin Mundial, la mirada inquisidora de Mourinho, el cartel de se vende, ver como llega Adebayor el salvador y poner todo el tiempo cara de suplente.

No es la primera vez que este francés que se desliza con parsimonia y dispara con precisión salva de un trágico accidente al bucanero de su entrenador. Un tipo que lo colgó del mástil varias veces. En Gerland, su barrio, Benzema volvió a demostrar que la posición de atacante es un modo de vida que se aprende en defensa propia. Dominando el miedo. Mourinho con su sadismo mágico está logrando extraerle pesadillas a un futbolista lleno de pánico. Ahora vuelve a costar 35 millones de euros, quizá cuando amanezca cotice aún más. Son los peligros que tienen los callejones del futbol, el tímido Benzema ahora es el killer a sueldo de Mourinho. Nunca se sabe lo que una persona olvidada es capaz de hacer, algunas se esconden y otras, continúan con su historia.

José Ramón Fernandez G. de Quevedo

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