Las oleadas del cambio y el mundo árabe

Las oleadas del cambio y el mundo árabe

George Friedman, director de Stratfor, un think tank dedicado a la geopolítica mundial, ha esbozado una comparación de grandes oleadas de cambio de la historia con la del mundo árabe.

Friedman compara el contagio revolucionario de 1848, que sacudió la Europa de la restauración monárquica luego de la Revolución Francesa, con la revuelta cultural de 1968 que movilizó estudiantes y conciencias en distintas ciudades de Occidente, con el oleaje del fin del socialismo real en 1989 y finalmente con el del mundo árabe en 2011.

El movimiento viral de menores consecuencias históricas, dice Friedman, fue la revuelta de 1968. Las revoluciones europeas de 1848 muestran el cuadro trágico, sangriento, de una profunda aspiración de cambio derrotada. La sacudida del socialismo real de 1989, es ejemplo de una transformación lograda en el sentido de las aspiraciones libertarias de los regímenes políticos en crisis.

Salvo que se trata de un oleaje común que se expande viralmente por toda la cadena de los gobiernos autoritarios del mundo árabe, en algunos casos verdaderas satrapías, hay pocos indicios sólidos de lo que será el resultado final del sacudimiento.

En Túnez y Egipto el terremoto ha sido suficiente para desplazar a los gobernantes, pero no para cambiar la naturaleza del régimen. En los demás países, acusadamente Libia, la confrontación apenas empieza.

En la primera fase de la confrontación, lo crucial no es cuánta gente sale a la calle, sino de qué tamaño es el enfrentamiento con la policía y, sobre todo, con el ejército. Llegado el choque, el asunto clave es si la policía y el ejército se mantienen fieles al gobierno o se dividen y acaban pasándose al bando de la protesta, dejando a sus líderes en cueros.

En ninguno de los países remecidos hasta ahora por la emocionante conmoción de la protesta árabe, está claro si habrá un salto a la democracia o una restauración. Menos claro está quién ganará el gobierno, quién recogerá los pedazos del antiguo poder para levantar uno nuevo: democrático o restaurador.

Lo que puede decirse con seguridad es que en esta, como en las otras oleadas históricas de cambio, los triunfadores finales no serán los inconformes de la primera hora.

Los lugares clave a observar con vista al desenlace final, dice Friedman, son el ejército, en primer lugar, y en segundo las fuerzas políticamente organizadas, especialmente si tienen armas, o pueden conseguirlas, y saben cómo usarlas. [George Friedman: The Revolution and the Muslim World. 2/2/2011. (http://www.stratfor.com)]

Hector Aguilar Camín/mileniodiario

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