Las nuevas democracias en el mundo

Las nuevas democracias en el mundo
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Lo que ha ocurrido en Túnez o Egipto es un aviso para toda la Humanidad; no sólo para los países del Islam. También y fundamentalmente para ellos. Sin embargo, no es exclusivo de Oriente Próximo.

Las redes sociales, hoy en día son armas de libertad y poder. Lo que ha ocurrido en Egipto o Túnez puede reproducirse en Bolivia o Vietnam, ¿por qué no? Las noticias no llegan como antes en cuestión de meses, sino en tiempo real. Las redes sociales permiten a su vez realizar movilizaciones en pocas horas. Por eso hoy no se libra nadie.

Pero cerniéndome en el epicentro del problema, el Islam puede convertirse en un polvorín. Primero, los países ribereños “vecinos” de Túnez o Egipto. Aunque algunos más que otros. En el Marruecos de Mohamed VI y la Libia de Kadhafi existen las mismas desigualdades que en el país de los faraones. Pero hay una diferencia. Los tentáculos del monarca alauita y Kadhafi se extienden hasta el último pueblo. Ya se han ocupado de dar prebendas económicas para la canasta básica de sus respectivos pueblos. Pero además los servicios de inteligencia de ambos países “controlan” la situación. Allá donde exista un marroquí o un libio, habrá también un delegado del poder establecido. Con ello no digo que no pueda ocurrir lo que ha acontecido en Egipto. La prueba es que ya ha habido manifestaciones e inmolaciones en Marruecos. Pero es algo más improbable por el “control” que ejercen sobre la ciudadanía y porque las estructuras de poder que tienen, se expanden por cualquier rincón de Marruecos o Libia.

Ahora bien. La Argelia de Buteflika vive con las mismas penurias que Túnez o Egipto. Además comparte frontera con Túnez. El poder del presidencia de Argelia en omnímodo pero sus tentáculos no son tan profundos como los de Kadhafi en Libia o el Rey de Maruecos.

Algo parecido ocurre en Palestina con una corrupción superior a la de Argelia. Los palestinos no sólo están hartos de las administraciones israelíes sino que tienen un desgaste terrible entre ellos mismos. La administración de Mahmud Abas tiene un cáncer de corrupción en sus entrañas. Mientras tanto el pueblo es misérrimo. La mayoría no tiene que comer y muchos otros se ven despojados de sus familias, ya que los soldados israelíes los desplazan de Cisjordania a Gaza o al revés, sin la posibilidad de volver. Con un panorama de estas características, a Palestina no le falta más que una mecha para arder.

Yemen y Mauritania también son candidatas a las revueltas. Sus gobiernos tienen ciertos nexos con los islamistas cercanos a Al Qaeda. Además el gobierno yemení no controla todo el país de una manera eficaz. Tan sólo una parte.

De momento, los reinos de Arabia y Jordania pueden salvarse de la quema. El primero por la mano dura y los petrodólares que poseen. El segundo, porque la figura de Abdalá II es muy respetada y está intentando agradar a su pueblo con canonjías económicas.

Qatar, Bahréin, los Emiratos Árabes Unidos o Kuwait no se salvan. Lo que les saca de la quema, de momento, es que el nivel de vida es envidiable gracias al petróleo. Pero algún día también se les acabará y entonces veremos que ocurre.

Puede que los países del Islam se “calmen”. Que Egipto se tranquilice si hay elecciones dentro de unos meses pero, en todo caso, sólo es cuestión de tiempo. Ningún dictador nunca aguanta de por vida y mucho más, cuando de lo que se trata es que a su pueblo no le da de comer. No tiene nada que ver la ideología, las religiones o los territorios. Aquí hablamos de poder comer y de que hoy, el instrumento de las redes sociales y de Internet es tan poderoso que puede provocar revoluciones en cualquier punto del mundo.

Alberto Pelaez/mileniodiario

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