La libertad en Egipto: nuestra fiesta

La libertad en Egipto: nuestra fiesta

Egipto es una fiesta y hay que celebrar la alegría de ese pueblo encendido y valiente que se arriesgó a todo para echar al dictador Mubarak. Ver a la gente corriendo por las calles, alzada contra la injusticia y el oprobio, lo primero que produjo fue entusiasmo. Aunque a ratos alguien nos convenciera un momento de la tristeza de quienes tras la ruptura con un dictador imaginan la llegada de otro. Por eso yo, estos días, antes de hablar, me dediqué a ver. Sé muy poco de los países árabes y algo de lo que sé me provoca temor. Porque hemos visto a sus dictadores cometer todo tipo de atrocidades, muchas veces en nombre de un dios. A eso le temo más que nada porque nadie ha matado y hecho sufrir a más gente que quieren gobiernan en nombre de algún dios. No quise poner aquí las contradicciones que sentía. Sin embargo, uno aprende más rápido de lo que cree y, en estos días, he aprendido que no es equivocado confiar en que esta revolución que empezó en Túnez y ahora ha triunfado en Egipto, puede traer bien para todos los países árabes.

Angeles Mastretta/elpais.es

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