Pisto con garbanzos

Pisto garbanzos
 

Dicho así, a la brava, “pisto con garbanzos” suena a bomba atómica: uno de esos platos que te deja inmovilizado dos horas o te convierte en una versión humana del globo de los Montgolfier. Y nada más lejos de la realidad. Primero, la cantidad de legumbre que lleva es moderada, por lo que no resulta pesado en absoluto. Segundo, el pisto es verdura. Un poco guisadilla con cebolla, pimiento y aceitorro, vale, pero verdura al fin y al cabo. Y tercero, no va acabado con huevo, estilo bilbaína, por lo que pierde contundencia.

El pisto con garbanzos es perfecto como plato único de tupper para llevar a la oficina, y además es 100% vegetariano. Aunque la receta es propia, reconozco que no se me había ocurrido poner legumbres en este plato clásico de hortalizas hasta que me encontré con un ‘ratatouille’ con garbanzos en Serious Eats. Luego he visto otras fórmulas parecidas en blogs españoles, entre ellas una muy recomendable al estilo moruno de Directo al Paladar. La mía es la del pisto que se ha tomado toda la vida en casa, con el añadido mediterráneo de la berenjena, poco habitual en las cocina vasca tradicional.

Recomiendo que los garbanzos cocidos sean caseros, comprados a granel o, si son de bote, de buena calidad. Un garbanzo chungo rebotante puede arruinar la receta.

Dificultad

La de coger el punto a las verduras.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 150 gr. de garbanzos cocidos
  • 1 calabacín grande
  • 1 berenjena
  • 1/2 kg. de tomates muy maduros
  • 1 pimiento verde grande
  • 1 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • Aceite de oliva
  • Azúcar
  • Sal

Preparación

1. Pelar la berenjena y cortarla en dados. Salarla y ponerla a escurrir en un colador con algo de peso encima durante una hora para que pierda el amargor.

2. Quitar el tronco a los tomates, hacerles una pequeña incisión en forma de cruz en la base. Escaldarlos en agua hirviendo, pelarlos y despepitarlos. Cortarlos en trozos grandes, como de medio gajo.

3. Picar la cebolla. Quitar el tronco y las pepitas al pimiento y cortarlo en trozos medianos, de unos 2 o 3 centímetros.

4. Calentar un buen chorro de aceite de oliva en una sartén grande, y dorar la cebolla a fuego medio durante unos 5 minutos. Remover de vez en cuando para que no se queme. Añadir el pimiento y el diente de ajo, y dorar 5 minutos más.

5. Cortar el calabacín longitudinalmente en cuatro trozos, y eliminar algo de la parte central en la que están las semillas. Cortar los trozos en daditos y añadirlos a la sartén junto a la berenjena. Salar, añadir un poco de aceite si es necesario y rehogar unos 15 minutos.

6. Finalmente, añadir el tomate y dejar que cueza todo junto unos 15-20 minutos, hasta que el calabacín y la berenjena estén bien hechos y el tomate esté entero pero se deshaga al tocarlo con la cuchara.

7. Aplastar el diente de ajo y disolverlo en la salsa. Probar el tomate, y si está muy ácido, añadir una chucharadita de azúcar. Sumar los garbanzos, dar una vuelta y cocer un par de minutos más. Corregir de sal y servir.

Mikel López Iturriaga/elpais.es

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