No levantamos cabeza

 No levantamos cabeza

Es que no levantamos cabeza. Toda Europa es más pobre y desconfiada. Los bancos y los Estados no quieren prestarse dinero y cuando lo hacen, es a precios astronómicos. El diferencial con el bono alemán o dicho en cristiano, el riesgo del pago de intereses a prestarse dinero es de setecientos ochenta y cinco puntos. Los irlandeses no lo tienen mejor: cuatrocientos puntos de diferencia con el “bono bienestar” germano. Los portugueses un trescientos ochenta y tres y los españoles ciento ochenta y un puntos con diferencia del bono alemán.

Los alemanes y franceses nos aprietan las tuercas mientras amenazan que no vuelven a poner un duro. Pues menos mal que somos una unión, porque como adversarios no tendríamos precio.

Atenas, Dublín y Lisboa se queman en sus propias naves. El agujero de los bancos irlandeses es espectacular y el déficit del país de la cerveza negra y agria como sus finanzas, puede sobrepasar el 30% del PIB.

Haciendo una comparación con España, Irlanda está a veinte puntos por el déficit por encima de España y eso, que en el país del jamón ibérico las cosas están que trinan.

En caso de Portugal, la especulación y la vida por encima de las posibilidades fue el detonante para que se cayera su economía. El gobierno luso ha dado el mismo tijeretazo que dio el gobierno de Rodríguez Zapatero o Berlusconi en Italia. Todos están siguiendo el ejemplo alemán: no al dispendio, sí a la austeridad.

Toda Europa está pasando por la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial. Pero el caso griego, portugués y español es sumamente sangrante. Sus mandatarios se afanan en vender a sus países como gangas a la hora de invertir.

Pero, ¿qué empresario querría invertir en estos países, incluido España, cuando están en los puntos de mira de los tiburones y de los mercados financieros internacionales? Los empresarios ven que sus emolumentos en estos países, lejos de estar seguros, se los puede llevar cualquier desalmado.

Con esta situación tan crítica en Europa, especialmente en estos países, todavía los sindicatos quieren ser poderosos y le echan forzadas al Estado. Recientemente en España hubo una huelga general que resultó ser un total fracaso. No la secundó apenas ningún trabajador, más preocupados por ver a unos sindicatos que hacían un teatrito que otra cosa.

La opinión pública española conoce ya la historia. Los sindicatos mayoritarios, UGT y Comisiones Obreras, novios de Rodríguez Zapatero, reciben cada uno, doscientos veinte millones de euros anuales.

Es una gallina ponedora de huevos de oro que no quiere dejar de poner. Por eso, llevan seis años haciéndole la barba al gobierno. Pero claro, es tan notorio que tenían que inventarse una huelga general para contentar a los trabajadores.

En fin, estamos que damos miedo. Europa no se recupera. España, Irlanda, Grecia y Portugal no se comen un colín. Nadie da un duro por ellos y lo peor, es que la economía española representa el doble que la irlandesa, la portuguesa y la griega juntas. Por eso, si España cayese se desencadenaría un terremoto global.

La preocupación de los estados y de los organismos supranacionales, no es Irlanda ni Portugal, es España. Lo peor puede ser pésimo y entonces, no levantaríamos cabeza. Ya no sólo España sino ningún país europeo. Incluso habría que ver como quedarían muchos países del continente americano.

Alberto Pelaez

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