El cura y los besos

El cura y los besos

Tocó la campana, todo el pueblo, en cuestión de minutos estaba reunido en la plaza principal. El último en llegar fue el cura, seguramente era él, el  que iba a dar algún tipo de sermón. Efectivamente, el cura, que era andaluz  tomó lugar en el medio de todos los habitantes del pueblo. Con su acento andaluz, comenzó a despotricar con los jóvenes pueblerinos, -Y e que no hay deresho, dijo,  me han comentaó, que muy serca de la plasa pública, se juntan lo’ jovene para darse lo’ arrumaco, a besalse, a hasé guarrás, Se dan lo beso donde no se tienen que dá lo beso’.  Hay que perseverá, hay que tené integridá, no hay coza má bonita que dalse un beso en la mejilla ………..y en ese momento, un cachondo que estaba por ahi dice: ¡eso, eso, en l’ almejilla, en l ‘almejilla…….

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