Celebraciones

Celebraciones

Después de ganar España el Mundial y tras haber compartido esa inmensa alegría que cada uno alberga en una de las fuentes de tu ciudad, con miles de desconocidos, te cruzas -ya de recogida- con otro aficionado en una calle solitaria, paralela a la avenida principal, y os ignoráis, El otro incluso baja la cabeza justo antes de pasar por tu lado. No es que no digáis ni un mísero ¡España!‘Uehhh’, el caso es que ni os miráis. Al menos una mirada cómplice, asentir con una sonrisa amable, ¿no? Os hacéis los locos, como si con vosotros no fuera la película. Aquel contexto os viene grande. Esa ridícula TIMIDEZ EN LAS DISTANCIAS CORTAS. La euforia con el colectivo y el rollo soseras ante pequeñas audiencias.

Joder, la celebración se les ha ido tanto de las manos que los jugadores –subidos en el autobús descapotable- comienzan a tirar caramelos a los aficionados. No es una cuestión de tiempo, no es que hayan pasado los meses y fuera ya 5 de enero. Todo es POR UNA CUESTIÓN DE PERDER LOS PAPELES.

El blog de Perico Romero

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