Villanos… la salsa de una buena película

Lo confieso, tengo pasión por los malvados de las películas, son el verdadero ingrediente secreto para una gran película. Y es difícil encontrarlos, la mayoría de los villanos de películas son blandengues simplones, predecibles, personajes planos que no aportan nada… en la mayoría de los casos, restan.

Pero cuando aparece un malvado que vale la pena, un buen villano como mandan los cánones, alguien perverso a la par que original, sibilino y retorcido… oh… entonces una buena película se convierte en una obra maestra.

Y últimamente estamos muy necesitados de buenos malvados (en el cine). Personajes que tomen la escena y la llenen con su presencia. Que estén a la altura del protagonista o incluso que lo superen.

Papeles como Hopkins y su Lecter, Kevin Spacey en Seven, Bardem en No es país para viejos… cuando esa deliciosa y refinada clase de maldad invade la pantalla, no puedo evitarlo, disfruto como un enano.

Pero no aparecen a menudo… son raras perlas que surgen en los lugares menos insospechados. Lo normal es que el villano de turno sea estúpido, poco creíble o directamente un asesino psicópata sin la menor poesía dentro.

cine-irreductible.blogspot.com

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