Se alquilan jugadores

Se alquilan jugadores

Dónde anda el “templario” del balompié… ese entrecomilladísimo hidalgo de mesa redonda y pacto sagrado. No escucho su versículo, no veo paja en su ojo, cristalino, impoluto. Dónde está el masón de blazer cruzado, mostacho recortado y zapato de ante que seduce gobernadores y construye castillos al futbol en estados miserables. Hipócrita sectario. Le molesta una prensa dura, juzga periodistas, veta medios, señala con el dedo. Pero no se atreve a limpiar su casa, vive de la facha, una escenografía mal montada de instalaciones faraónicas y relaciones públicas e impúdicas. La Selección Mexicana ha caído en lo mas bajo de su historia, es reflejo exacto de una gestión cómplice, perversa. Nunca mejor dicho, está prostituida. El orgullo peor vendido del Bicentanario es un equipo nacional de table dance. El futbolista mas hormonal que neuronal, apenas es culpable, malvive de su instinto o sobrevive gracias a él.

Cómo vamos a cuestionarlo y prenderle una hoguera. Si alguien hizo de este cuadro un manual de golfería son los fariseos de saco y corbata. Los dueños del congal. No son jugadores los que necesitamos, son directivos honorables los que hacen falta. Al lado suyo, el jugador en su peor versión nocturna, es un santo. Si crees que el seleccionado mexicano es mentiroso y vividor, te equivocas. A ellos solo les pagan por jugar, son excelentes profesionales de un medio mercenario. Se visten, montan un show de carpa por diferentes ciudades y cobran. Lo que hagan después no es bronca nuestra. Así los educó el poderoso directivo mexicano; a vender su amor por México, que merece un futbol pobre, pero honrado. Me va cayendo el veinte, cuántas noches caben dentro de un cajón.

José Ramón Fernandez Gutierrez de Quevedo

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