Niños criados por gays tienen buen logro escolar

Niños criados por gays tienen buen logro escolar

Ya sé que es anecdótico y no cuenta: en Guadalajara Público-Milenio dio la nota sobre una pareja de hombres y la absoluta normalidad del hijo de uno, criado por ambos, ahora casado y con hijos. Mi papá es mi superhéroe, se titula. Para Omar García su infancia fue normal, como la de cualquier niño. La única diferencia fue que su padre es homosexual. “Me educó, me crió, y hasta la fecha ahí está. Es mi superhéroe”.

Cuando Omar tenía cuatro años, su padre Isidro García Bañuelos y su madre se separaron. En vacaciones, dice el padre, hoy feliz abuelo, salíamos Omar, mi pareja y yo; lo llevaba a fiestas infantiles. (…) “Lo fue viendo de manera tan natural que no le afectó. Ha habido apertura en nuestra vida y un ambiente de convivencia, con respeto”, dice Isidro. Hoy Omar tiene 27 años, ya se casó y tiene dos hijos. “Desde que tiene memoria ha visto a su papá en compañía de otro hombre, ‘se me hace normal. Anormal es estar gritando y ofendiendo a la gente como lo está haciendo el cardenal’”. Monstserrat Mauleón. 30 de agosto.

No servirá de nada este ejemplo porque me pondrán una decena de contraejemplos en los que las cosas no salieron tan bien. Eso mismo ocurre en todas las adopciones: hay padres que intentan regresar al mocoso berrinchudo e indómito e hijos que habrían elegido otro padre y otra madre. Pero ni les preguntan ni habrían sabido responder.

Entendámonos aunque sea necesario repetir cien veces: lo mejor para un niño es que lo críen sus padres biológicos, sean saludables, inteligentes, guapos y ricos, con jardín y alberca en la casa, haya sido deseado y no producto de condón roto. En esto todos estaremos de acuerdo. Yo añadiría que fueran padres de religiosidad blanda: que no asusten a los niños con infiernos ni les quiten el sueño con eternas condenaciones y, al fin cultos e inteligentes, les den información sexual sin eufemismos ni abejitas. Bien, esos niños no son sujetos de adopción, serán a su vez guapos e inteligentes, estudiarán en las mejores universidades y tendrán con eso una enorme ventaja inicial sobre el común de sus semejantes.

El debate sobre las adopciones por parejas homosexuales saca a relucir estos temas que no están a debate: nadie pone en duda la mejor opción. Pero muchos no entendemos en qué afecta a las familias bien avenidas que dos homosexuales se casen, hagan su fiesta y luego, si lo desean, adopten un niño porque, ya sabemos: por más lucha que le hagamos no ocurrirá un embarazo. En hombres, todo intento terminaba en “abortos de tres minutos” y ya ni eso porque se queda en el condón.

Bien, entonces lo único es salirse de las anécdotas y entrar a los estudios y sus estadísticas. La Universidad de Stanford, California, acaba de poner en línea “Children raised by gay couples show good progress through school”.

Dice la nota de Adam Gorlick: “En casi cada discusión o litigio acerca del matrimonio gay, en algún momento las palabras giran hacia los valores familiares. ¿Es que las parejas gays hacen buenos padres? Las respuestas usualmente dependen en quién las dé y vienen revestidas de anécdotas y sesgos coloridos.”

Pero el estudio de Michael Rosenfeld trae una novedad: hechos y números derivados del más grande banco de datos de EU: el U.S. Census. En el estudio “publicado este mes en el journal Demography, Rosenfeld concluye que niños criados por parejas del mismo sexo tienen casi los mismos logros educativos que niños criados por parejas heterosexuales casadas”.

El autor encontró las tasas a las que los niños de todo tipo de familias repitieron un grado durante la escuela primaria o secundaria. La ligera desventaja en los criados por homosexuales se disuelve cuando se considera el ingreso económico y la educación de la pareja, aspectos más relevantes que la orientación sexual. “Los hallazgos de Rosenfeld han sido citados por abogados opuestos a la prohibición del matrimonio gay, votada en California en 2008”.

El análisis de casos tomados del Censo muestran que los hijos de parejas gay casadas tuvieron más bajas tasas de repetición de cursos que los de parejas de sexo opuesto no casadas y los hijos con un solo padre. Y todos los niños que viven en algún tipo de ambiente familiar estuvieron mucho mejor que los que viven en instituciones.

“Mi investigación deja claro que es una enorme ventaja para los niños salir del cuidado del estado y quedar al cuidado de cualquier familia, aun si la familia no es perfectamente óptima”. Hace tiempo es un dato firme que los niños con retraso escolar están en mayor riesgo de no terminar la preparatoria y meterse en problemas.

Los oponentes al matrimonio gay han criticado estudios anteriores por basarse en muestras de población muy pequeñas. Pero “el censo es la mayor muestra que tenemos, este análisis se basa en una muestra de miles y miles de niños.”

El autor señala que ha mostrado datos duros de un área antes oscura.

Mi página web: www.luisgonzalezdealba.com

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