Neil Young, ruido sagrado

Recuerda estos días el maestro Diego A. ManriqueNeil Young y su sesgada, aunque fascinante, revisión de Hernán Cortés. En aquella obra de 1975, Zuma, el canadiense incluyó Cortes the killer, donde presenta con toda justicia a los españoles como unos salvajes, codiciosos, implacables conquistadores, pero olvida hacer lo propio con los muy sanguinarios aztecas. Eso sí, sobre la sucesión de lugares comunes instalaba melodías como serpientes, unos juegos de guitarra espectrales y una interpretación vocal que hipnotiza. Puro Young, ángel/demonio, poeta y cazurro que trenza letras que sangran, estribillos de respiración enloquecida, con dudosas derivas ideológicas. Así y todo, en sus mejores tardes, puede y sabe retorcerte, iluminar noches, cantarle al amor, a la muerte, con terca navaja de adolescente enduendado y otoñal nostalgia de chamán viejo.Neil Young, ruido sagrado

Unos veinticinco discos más tarde, el autor de Harvest moonWill to loveanuncia para el 28 de septiembre su enésima poción. Titulada Le noise, ha sido producida por Daniel Lanois, colaborador, entre otros, de los U2 deAchtung baby y el Bob Dylan de Oh mercyTime out of mind. Young toca solo, pero no acústico, sino eléctrico, y un Lanois que se recupera de un accidente de moto le procura el recetario sónico habitual, marca de la casa. En Efe Eme reproducían al respecto unos comentarios del propio Lanois: «Neil se mostró muy agradecido por las sonoridades que le presentamos. Llegó a la puerta y puse una guitarra acústica en sus manos. Una con la que yo había estado trabajando un año para crear un nuevo sonido. Es ese sonido acústico de varias capas que se oye en las canciones Love and wary Peaceful Valley Boulevard. Quería que entendiera que he dedicado años, en mi casa, a los sonidos y quería ofrecerle algo que no hubiera oído nunca antes. Cogió el instrumento, que tiene de todo (sonido acústico, electrónica, sonidos de bajo) y supo en cuanto lo empezó a tocar que habíamos llevado la guitarra acústica a un nuevo nivel. Es difícil conseguir un nuevo sonido después de cincuenta años de rock and roll, pero creo que lo hemos conseguido».

La imprescindible web En la playa de Neil adelanta que Le noise constará de ocho canciones. Una de ellas, You never call, reza: «You´re in heaven with nothing to do/ The ultimate vacation with no back pain/ And all we do is work, work, work». Dicen que con Le noise recupera el pulso, nunca perdido del todo y hoy reencontrado a fondo, el obstinado latigazo, entre sombrío e incandescente, del cantautor que amamos, bestia con camiseta a cuadros, Old black en ristre.

Cuantas lágrimas, cuanta belleza, cuanta alucinación y viajes encantados le debo.

En los días aciagos quisiera disolverme entre las olas de Winterlong yPocahontas camina descalza en mis sueños.

Aquellos que perdí regresan cuando escucho Light a candleLike a hurricane fue y será mi bandera.

Julio Valdeon

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