El ciclo de la vida en Pakistán

El ciclo de la vida en Pakistán

La foto es hermosa. Tiene fuerza y mucha esperanza. La mano de la abuela Janal sostiene la de su nieta de tres días (nació el 6 de septiembre), entonces sin nombre. Solo dos manos, una arrugada, negra, castigada por la vida; otra, casi sin estrenar, sin todo su color. El mano del bebé se aferra al pulgar de la experiencia. Cuando miro la foto no sé quién es más afortunada, si la abuela que ya vivió pese a sus muchas penurias, o la nieta sin nombre que aún está por vivir. No es Pakistán, y menos el campamento de desplazados de Sukkur, un lugar para la ilusión. Pese a ello, la foto es una ventana abierta a la que asomarse y respirar.

Ramón Lobo/elpais.es

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