“No soy un santo del rap, sino un embajador”

"No soy un santo del rap, sino un embajador"

¿Se considera usted el santo varón del rap?

-Prefiero ser embajador o diplomático antes que santo. Vinimos a Europa hace 20 años, dimos a la gente nuestro tiempo y nuestros contactos. Plantamos las semillas.

Cuando The Last Poets empleban en los años setenta el spoken word como el arma arrojadiza que recogería la nación hip-hop en los ochenta, Gil Scott-Heron escupía aquello de “la revolución no será televisada”. Chuck D lo incluyó en Bring tha noize, la versión rap-metal -con Anthrax, nada menos- del single publicado en el influyente It takes a nation… Sigue pensando que el rap “debe ser la CNN de la comunidad negra”. “Pero ahora el rap es una religión global”. Aunque el mundo del dinero se interese más por el rap consumista o las rimas concebidas para blancos. ¿Le pasó lo mismo que al punk? “No. El rap político es una cosa necesaria y mucha gente todavía lo sigue haciendo, pero el mainstream no le hace caso. Hacen falta más patrocinadores“.

Le interesa el cine, pero no participar en él, como sí lo hacen Ice T, Ice Cube o LL Cool J: “Quiero poner música en las películas, no hacerlas. Demasiado dinero en juego”. Su Fight the power fue tema central de Haz lo que debas, de Spike Lee. También el título de sus célebres memorias, donde informa de que la gira World Tour Advice de 1992, que hicieron con U2, marca un “antes y un después” en su carrera.

-¿Respeta el activista Chuck D al activista Bono?

-Sí.

Igual que defiende que en Estados Unidos sigue habiendo segregación racial. “¿Apartheid? Hay sitios en América donde los negros no se pueden permitir vivir. Que los del Tea Party llamen comunista a Obama forma parte de su trabajo. No tienen razón, aunque tengan Fox TV, una loose box [caja tonta]”.

El airado discurso de Chuck D tomaría después el escenario con la escenografía que les hizo famosos: The Bomb Squad, equipo de producción de Public Enemy, vestidos de soldados.


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