Moler con piedras

El uso del molcajete data de varios de miles de años

Moler con piedras

En algunos restaurantes se llama molcajete a un platillo que se sirve en este utensilio, y que se elabora a base de carne asada, cebollitas de cambray, nopales y queso fundido.

Dulce María Espinosa de la Mora | El Universal

Los morteros, en especial en México y en Centroamérica, se conocen originalmente como molcajetes –del náhuatl mulcazitl–, y están compuestos por dos piezas. Se utilizan para moler especias, granos y vegetales.

Los más tradicionales y antiguos se elaboran a partir del tallado de una piedra volcánica porosa, para darle forma cóncava y cuenta con tres patas. Del mismo material se elabora la mano o pilón, también llamada tejolote, temachín o tanate, la cual  se usa como martillo para romper y machacar los alimentos.

Este utensilio, tan empleado por los mexicanos se ha encontrado en tumbas y ofrendas que datan de varios miles de años.

LA “CURACIÓN”

De acuerdo con la tradición mexicana, todo molcajete nuevo se debe “curar”; es decir, quitarle las pequeñas piedras o tierrilla que tengan sueltas mediante la molienda de algo suficientemente duro como granos de maíz, sal gorda, comino o arroz.

En algunas regiones incluso muelen piedras pequeñas, luego lo llenan de agua y lo dejan reposando un día.

Al ser de piedra, el molcajete dura por mucho tiempo, es por ello que puede ser heredado de padres a hijos, junto con entrañables recetas de familia.

A pesar del uso extendido de la licuadora eléctrica, este utensilio se prefiere en la elaboración de salsas mexicanas, debido a que el sabor proporcionado por la piedra es único, como es el caso de la salsa de chinicuiles (gusanos rojos de maguey), típica del sur de Hidalgo, en los llanos de Apan.

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