Más que los toros, yo prohibía…


Más que los toros, yo prohibía terminantemente esos turistas alemanes que van con sandalias y calcetines blancos

ANTONIO BURGOS/abc.es
Más que los toros, yo prohibía...
LA prohibición se lleva muchísimo esta temporada. Van camino de convertir a la España de catolicismo y patatas fritas en una de esas tristes sociedades centroeuropeas que resumía Ortega y Gasset en el protestantismo y la patata cocida, donde lo que no está prohibido es obligatorio. Enciclopedias enteras pueden escribirse con lo que han prohibido estos progres de mierda que llegados al poder se olvidaron del «Prohibido prohibir» de mayo del 68. Lo que son las cosas. Ahora no hay nada más facha que el «Prohibido prohibir». Lo progre es prohibir. Cosas absurdas. ¿Por qué han prohibido las bolsas de plástico? ¿Han ido últimamente a Carrefour? Pues no vayan, si no quieren contemplar un triste espectáculo tercermundista, por la joía prohibición de las bolsas de plástico. Las hordas compradoras llegan a sus coches en el aparcamiento con los carros llenos como si hubieran desvalijado Carrefour en el asalto de una hambruna. Y meten las cosas de comer en el maletero como si las hubieran robado. Una ordinariez. Con lo elegante que era llegar con tus siete bolsas inmaculadas y, plas, plas, ponerlas en el maletero como un señor, y no como ahora, que al salir del Carrefour parecemos mendigos recogecartones.
¿Y las bombillas de filamento? Con la luz tan buena que dan, ¿qué les han hecho las pobres bombillas de filamento a estos tíos, para que les hayan declarado la guerra? ¿Es que a una de las niñas de ZP le pegó un calambrazo gordo una bombilla de filamento, y por eso su padre se la juró a Osram? ¿Por qué el ministro Sebastián se gastó una parte importante de nuestra actual ruina en regalar a cada español una bombilla de bajo consumo?
Y de la prohibición de los toros, ni hablo. Como a mí los toros me cuestan el dinero, no quiero ser como las figuras que viven de la Fiesta, que ahora (¿ahora, hijos míos?), es cuando se han unido para protestar al Gobierno. ¿Hasta ahora no os habéis enterado de que los separatistas catalanes iban a por los toros, carnes mías? Hasta que no os han pegado la corná no os habéis mojado, so figuras. Esa valentía la quería yo haber visto antes dando la cara frente al charnego Montilla, no ahora, a toro pasado. Protestáis por la prohibición de la Fiesta como El Fandi pone sus espectaculares banderillas que entusiasman a los catetos que no saben: a toro pasado.
Cuando hay muchas otras cosas verdaderamente molestas que prohibir antes que los toros. No sé usted, pero a mí, nada más que bajo a la playa, me sale el progre que llevo dentro y me dan ganas de ponerme a prohibir cosas y no parar. Más que los toros, yo prohibía terminantemente la entrada en España de esos turistas alemanes que van con sandalias y calcetines negros. Yo prohibía el coñazo de la música en los chiringuitos, aunque sea chilaut. Yo prohibía a la gorda de sandía y picadillo que te planta su sombrilla al lado y monta la cena de Baltasar sobre una mesa de campimplaya. Yo prohibía a las puretonas de senos fláccidos y desbordados que se ponen en topless, las tías. Yo prohibía las bragas náuticas de los chulos de playa. Yo prohibía el altavoz municipal que está toda la mañana dando el coñazo con el puñetero niño que se ha perdido. Yo prohibía………………(añada aquí sus propias prohibiciones, y enviémelas a redcuadro@yahoo.es). ¿Los toros en Cataluña? Los toros en Cataluña son una tontería al lado de, puestos a prohibir, la cantidad de cosas que habría que prohibir en la playa.

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