Linchamientos y mexicanos

Parecería que, muy a su pesar, Billie Holiday (1915-1959) y Xavier Villaurrutia (1903-1950) cantaron una a dúo.

Billie Holiday conocía en carne propia la condena a la marginación y a la pobreza que imponía el
racismo. Su mama se embarazó a los 13 años. Al descubrirlo, sus abuelos la echaron de casa.

La adolescente da a luz, deja a su bebé en manos ajenas, se va a otra ciudad, y sobrevive como
puede. La niña sale (por primera vez) del reformatorio a los 10  años. Cuando Billie está por cumplir los 11, su mamá presencia su violación, la regresa al reformatorio, denuncia al muchacho, y éste acaba tras las rejas. A los 12, nuestra niña vive de vuelta con su mamá, trabajan las dos para la misma Madame en Harlem. Por ese entonces, conoce a su papá, que es músico, y toma de él su apellido. En menos de un año, Billie Holiday ya canta en público. Será la primer cantante negra que interpreta en una orquesta de blancos.

En 1939, cuando no tenía mucho de haber renunciado a la Banda de Artie Shaw porque en algún concierto no le permitieron usar  el elevador reservado a los blancos, incluye en su repertorio la canción “Strange Fruit”. La letra y la música eran de un maestro de escuela, un judío del Bronx, Abel Meeropol (1903-1986), comunista de clóset que años después, en 1959, adoptó con su mujer a los hijos de los Rosenberg, la pareja que controversialmente murió ejecutada, acusada de espionaje.

“Strange Fruit” habla sobre los linchamientos en Estados Unidos. Entre 1848 y 1928, miles fueron linchados, la mayoría negros, pero también cientos de mexicanos, proporcionalmente más que los afroamericanos. La multitud hacía “justicia” por propia mano, sin pasar por el aparato judicial, dando rienda suelta al odio racial, semidisfrazado de Ángel Vengativo.

La canción precipita una verdadera revuelta, es un arma muy eficaz en la batalla por los derechos civiles: “Los árboles del sur / dan frutas extrañas, / sangre en las hojas y sangre en la raíz.// Un cuerpo negro se mece en la brisa sureña / cuelgan extrañas frutas de los álamos. / Escena pastoril del galante Sur / los ojos hinchados y la boca torcida,/ el aroma de la magnolia dulce y fresca / y el súbito hedor de la carne quemada. / Estas son sus frutas, para que las piquen los cuervos, / para que las riegue la lluvia, para que las chupe el viento. / Para que el sol las pudra, para que se caigan de los árboles./  La extraña y amarga cosecha sureña.”

La otra mitad de la pareja que formó, Xavier Villaurrutia, no pasó penurias y nunca escribió sus poemas con el ánimo de crear conciencia pública hacia un problema social. Nada más lejos de su intención. En el entorno postrevolucionario, él y los otros escritores de su grupo, Los Contemporáneos, son, a su manera, marginales. Aquí el Estado requería del arte para forjar una idea de nación. Pues bien: ellos buscaban liberar su trabajo de esa cadena.

En 1937, dos años antes del éxito de “Strange Fruit”, Villaurrutia publica el poema “North Carolina Blues” que recopilará en “Nostalgia de la muerte” -dedicado al poeta afroamericano y activista Langston Hugues, a quien él había traducido en 1931-: “En North Carolina/ El aire nocturno es de piel humana/ Cuando lo acaricio / Me deja, de pronto, / En los dedos, / El sudor de una gota de agua./ En North Carolina / Meciendo el tronco vertical, / Desde las plantas de los pies / Hasta las palmas de las manos / El hombre es árbol otra vez.

/ En North Carolina”. En North Carolina, donde el aire nocturno, 86 afroamericanos fueron linchados entre 1882 y 1968. El asunto no era cosa del pasado cuando Villaurrutia escribe el poema. Cerca de la fecha de la publicación de su “North Carolina Blues”, el New York Times reporta que 125 hombres blancos circundan una cárcel en North Carolina, exigiendo la entrega de un prisionero negro.

En una entrevista, Billie Holliday se queja de que a veces  “me pedían les cantara esa canción erótica sobre gente meciéndose”. Así es como se interpreta el poema de Villaurrutia. ¿Y recordamos a los mexicanos linchados del otro lado?


Carmen Boullosa. Escritora. Sus novelas más recientes son El complot de los románticos (Premio Café Gijón, Editorial Siruela) …

Deja un comentario