La nuez de la estrategia

La nuez de la estrategia

Con la muerte de Ignacio Coronel en un enfrentamiento con el Ejército, el cártel de Sinaloa perdió a uno de sus principales líderes.

Lo han dicho casi todos los analistas del tema narcotráfico: abatir a Coronel fue el principal golpe que ha dado el gobierno de Felipe Calderón en su mandato.

La pregunta ahora es si esto es para mejor o para peor. Y para responderla hay que ver cuál es la estrategia contra el crimen organizado.

De suyo es positivo que todo transgresor, especialmente en delitos de sangre y contra la salud, sea detenido o muerto en su ley: si responde a balazos a la autoridad, a balazos debe ser abatido.

Pero si la estrategia es “matarlos a todos” o que se maten entre ellos, nunca van a acabar.

Ya llevamos 25 mil muertos en lo que va del sexenio y la violencia no declina, sino que crece.

Mientras haya consumidores de droga en éste y en el otro lado de la frontera, el comercio de estupefacientes va a continuar, ha dicho el presidente Calderón y está en lo cierto.

El punto es cómo lograr que las organizaciones de narcotraficantes no desafíen al Estado, no asuman facultades que son exclusivas del Estado ni que molesten al resto de la población.

En Canadá se consume más droga que en México y no hay disputas sangrientas notables por ese hecho.

Jamás hemos visto comandos de marines, ni blindados del Ejército de Estados Unidos en los barrios de Los Ángeles donde se concentra y distribuye droga.

No hay cabezas tiradas en los parques de San Diego, ni narcomantas en los puentes de Vancouver.

El golpe al cártel de Sinaloa se da justo cuando se realizan los preparativos para las batallas decisivas entre dos grandes cárteles de la droga: el del Chapo Guzmán (Sinaloa), y los Zetas.

Por lo que hemos visto en las últimas semanas, el escenario de ese enfrentamiento parece ser la región de la Laguna. Es una zona clave para el cártel de Sinaloa, pues por ahí transita la droga que sale del triángulo dorado, llega a Ciudad Juárez y cruza la frontera.

Los Zetas, que han sido duramente golpeados por el cártel de Sinaloa en Tamaulipas, necesitan una victoria importante para seguir en el negocio. En síntesis, estamos en un período álgido de la guerra entre los cárteles de las drogas, al cabo del cual habrá un nuevo equilibrio de fuerzas o la supremacía de uno solo.

¿Qué conviene? ¿Tres o cuatro cárteles grandes en disputa, como ahora? ¿Muchos carteles pequeños? ¿Uno solo? Porque la venta y el consumo no se van a acabar.

Ahí está el quid de la estrategia. Es una decisión de estado.

Pablo Hiriart/razon.com.mx

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