La cocina de Comer, rezar, amar

La gastronomía es punto crucial en el filme de la Roberts y Javier BardemPERFECCIÓN. Debían tener siempre disponibles los ingredientes y utensilios necesarios para elaborar y retocar los platillos (Foto: ESPECIAL )

Natalia Gutiérrez | El Universal

Eat, Pray, Love es la adaptación cinematográfica del libro homónimo escrito por Elizabeth Gilbert, quien comparte su historia después de enfrentarse a un triste divorcio. La escritora, personificada en el filme por Julia Roberts, emprende un viaje para encontrarse a sí misma, donde también entra en contacto con la espiritualidad, el amor y, por supuesto, con la comida.

Es, precisamente, la gastronomía uno de los factores más entrañables que podemos disfrutar en la película, ya que a diferencia del libro, en la pantalla grande podemos apreciarla -y saborearla- en todo su esplendor. La travesía culinaria de Gilbert encuentra hogar en Italia, escenario que prestó algunos de sus más clásicos platillos (pizza, pasta y gelato) para dar sazón a la historia.

A decir de la propia Julia Roberts, la comida que aparece a cuadro fue preparada en el momento para hacerla lucir mucho más apetecible y realista. Susan Spungen, coordinadora de alimentos en otros filmes como Julie and Julia, fue quien se encargó de dar vida a incontables rebanadas de pizza, tazones de pasta y suculentos postres.

A menudo, los platillos que aparecen en los largometrajes son ignorados por el público, ya que hasta para los actores pasan desapercibidos; sin embargo, en el caso del filme Comer, Rezar, Amar juegan un papel crucial, sobre todo, porque la producción tuvo que realizar una gran cantidad de acercamientos.

“En esta película, de verdad, puedes apreciar la comida, los ingredientes. Todos los días iba al mercado a comprar lo necesario, nos adentramos completamente en la cultura italiana”, dijo Spungen al sitio de Internet sheknows.com.

Con sabor a séptimo arte

Al igual que los actores, la culinaria debe lucir casi perfecta en la gran pantalla, por lo que tener a la disposición los ingredientes y utensilios necesarios resulta imprescindible. Por ejemplo, durante una escena en donde el personaje de Julia está disfrutando de un plato de spaghetti, Susan tuvo que preparar otra ración al momento para los close-ups.

Cada detalle debe cuidarse al máximo, ya que podría entorpecer la filmación. En Comer, Rezar, Amar, se vigiló desde la elaboración hasta la presentación de los platos, con la finalidad de que los protagonistas no sufrieran de indigestión o se toparan con un trozo de ajo que pudiera alterar sus reacciones histriónicas.

En la película no pueden faltar las referencias a algunos de los puntos gourmet más famosos de Roma, ciudad donde se desarrolla la primera parte de la historia. Destaca la L’Antica Pizzeria Da Michele, reconocida por preparar deliciosas pizzas desde 1870, y la Piazza Navona, sitio ideal para comer un gelato.

Algunas de las recetas que aparecen en el filme son: pizza napolitana, ensalada de espárragos, huevo y papa, prosciutto con higos y spaghetti all’Amatriciana.

La cocina de Comer, rezar, amar

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