Ictioterapia: dejad que los peces se acerquen a mi…

Ictioterapia: dejad que los peces se acerquen a mi...

Hoy he vivido una experiencia antropofágica.  He dejado que me comieran los pies unos peces diminutos, que parecían chanquetes. Pero lo peor de todo es que ha sido un acto voluntario.

Me he hecho una curiosa pedicura que consiste en meter los pies en una enorme pecera, en la que decenas de pequeños anfibios mordisquean tus pieles muertas, dejándote la zona tan suave como la de un bebé.

Esta especie de “canibalismo” se conoce como Ictioterapia, y es una exitosa técnica curativa turca que se prescribe para las personas que padecen psoriasis o eccemas en los pies. El objetivo es que, al “comerse” los tejidos muertos del cuerpo, se regeneren células nuevas en la piel para que las heridas se curen.

Los pececillos medicinales se llaman Garra Rufa, miden unos 5 centímetros (aunque pueden llegar hasta 12) y tienen  una enzima en la boca que les pide ingerir pielecillas muertas. Como son su única forma de alimento, cuando metes los pies en el agua, se lanzan como locos a por su “banquete”.

Mi primera impresión ha sido de grima, lo reconozco. Ver a multitud de pescaditos devorándote ansiosamente la piel no es un espectáculo especialmente agradable. Pero cerré los ojos, me entregué al masaje que te dan en manos, brazos, espalda, cuello y cabeza mientras se realiza la “exfoliación”, y pasó a ser un tratamiento de lo más placentero.

Se siente un cosquilleo, como si tuviese los pies bajo un chorro de miles de microburbujas.  ¿El resultado? Un peeling profundo pero sin la agresividad de los productos de “arrastre”, de ahí que sea muy  recomendable para todos los que tengan problemas de sensibilidad en la piel.

Ahora entiendo para qué querían que dejáramos de comer “pezqueñines”. Para que nos merienden ellos a nosotros!

El mundo está loco, loco, loco. Y nosotros también.

Teresa De La Cierva/abc.es/lapolvera

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