Hartos de sus fiestas mexicanas

Hartos de sus fiestas mexicanas

Una falla eléctrica inutilizó la línea tres del metro, una de las dos que llegan al sur de la Ciudad de México. Inevitable embotellamiento y el Estadio Azteca se llenó hasta el medio tiempo. El resto fue una linda fiesta: emotiva bienvenida a España cuando piso la cancha, merecida, estremecedora. Gol del inspirado Chicharito Hernández, impecable definición en mano a mano ante Íker Casillas. Partido limpio, aburrido tal vez, pero México sacaba una victoria ante el ¡campeón del mundo! Cansado, con suplentes y mil cambios, pero el campeón al fin.

Y carajo, no acabo de entender si fue por absoluta necesidad, porque los mexicanos que juegan en Europa estaban muy cansados por el largo viaje. Sería terrible que en un mediocre sentido de lo políticamente correcto, Enrique Meza hubiera decidido meter a todos los jugadores que convocó. Como sea, hubo un punto ayer, en el que el partido se metía a un espacio simbólico que no se debía desaprovechar. Era un buen arranque para una nueva etapa, con una nueva generación tomando la batuta con un triunfo, al que una buena dosis de intencional amnesia, quitaría todos los peros…

Hasta que otro balón perdido en la salida, y duele más, en tiempo de compensación, reconvirtió el triunfo simbólico en otra anecdótica fiesta de pueblo.

Roberto Velazquez/mileniodiario

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