El pequeño de la familia

Es de pulpa suave y muy dulce, originario de América Central, el chicozapote ha estado presente desde épocas precolombinas en la cocina mexicana

El pequeño de la familia

El chicozapote en su interior tiene varias semillas negras ovaladas y planas; su piel es más o menos del mismo color de su dulce pulpa (Foto: Cortesía )

Los mayas mencionan en el Popol Vuh que el árbol ya existía para deleite del hombre desde la creación de la tierra. Tanto mayas como aztecas lo consumieron ampliamente; de hecho, subsisten algunas recetas antiguas, y se sabe que lo preparaban en dulce.

El chef e investigador, Ricardo Muñoz Zurita, en el Diccionario de la Gastronomía Mexicana, explica que a simple vista parecería que el nombre de chicozapote lo lleva por ser el más pequeño de la familia de las sapotáceas, en realidad la palabra proviene del náhuatl tzictzápotl, de tzictli, chicle, y tzápotl, fruto dulce y carnoso, esto es: fruto dulce del chicle.

Agrega que el árbol de esta deliciosa fruta es también llamado árbol de chicle, porque de él se obtiene el látex con que el que se hace la goma de mascar, que en México llamamos chicle.

El chicozapote en su interior tiene varias semillas negras ovaladas y planas; su piel es más o menos del mismo color de su dulce pulpa.

Es de tamaño variable, pero el pequeño es el criollo y suele ser el más sabroso. En ocasiones y en algunos lugares llegan a preparar atoles, postres, mermeladas o nieves.

También llega acompañar algunos platillos o ensaladas como; chicozapote con mozzarella y ciruelas.

Su pulpa es excelente para la preparación de un puré con un poco de jugo de naranja y un toque de nata, también funciona muy en la elaboración de flanes o bien combina muy bien con el cacao.

El Universal/menu

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