domarlo, domarse

domarlo, domarse

Domar un moco, ese proceso de amasarlo, desecarlo. Ese curarlo extrayéndole la humedad poco a poco a base de trabajarlo, le parece que, eso, eso sí que es estar con uno mismo.

En momentos así, lo que masajea no es un moco, es la propia alma, la acaricia, la calma, la serena. Una paz profunda, un éxtasis de tranquilidad.

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