‘Calabaguetis’ con ajo y guindilla

Calabaguetis ajo guindilla

Foto: Ainhoa Gomà

Siempre me han encantado los espaguetis de la manera más simple del universo: con un poco de ajo y guindilla roja frita en un buen aceite de oliva virgen. Supongo que de alguna manera me recuerdan a las angulas, ese manjar que hace milenios que no pruebo pero que en mi infancia se consumía en casa en Navidad o en el cumpleaños de mi padre. De hecho, me consta que hay personas que, incapaces de pasar por el aro de las gulas, se preparan fideos de esta forma para sobrevivir como sea al mono de los prohibitivos gusanitos marinos.

El caso es que cuando vi esta receta de ‘zuccaghetti’, una especie de espaguetis de calabacín, en la web Food 52 pensé que les iría bien este refrito ultrabásico. Y acerté: la verdura, sosa por naturaleza, cobró vida al mezclarla con esa unión absolutamente insuperable que forman el aceite de oliva y el ajo, mientras el picante y el queso complementaban todo con eficacia. Me imagino que también estarán muy buenos haciendo mitad y mitad con pasta de verdad, si se quiere hacer un plato menos light y más para tragaldabas.

Dificultad

La de cortar el calabacín en tiras. El resto es apto para lelos.

Ingredientes

  • 1 kg. de calabacines
  • 2 dientes de ajo
  • 1 guindilla roja
  • Queso rallado
  • Aceite de oliva extra virgen
  • Sal y pimienta negra recién molida

Preparación

Poner a hervir agua abundante con sal en una cazuela grande.

Cortar los calabacines a lo largo en cuatro trozos. Desechar la parte más interior de las semillas. Cortarlos en tiras finas bien con una mandolina o con un cuchillo bien afilado.

Cortar los ajos en láminas finas y picar la guindilla, y ponerla a dorar en una sartén a fuego suave con cinco cucharadas de aceite, con cuidado de que el ajo no se tueste en exceso porque amarga (tiene que quedar ligeramente dorado y crujiente).

Escaldar el calabacín en el agua hirviendo, lo justo para que se ablande (uno o dos minutos, dependiendo del grosor de los calabaguetis y de la firmeza de la verdura). Escurrir muy bien y pasar a una fuente. Verter encima el refrito de ajo y guindilla bien caliente, revolver con cuidado de no romperlos, salpimentar y servir con queso rallado por encima.

Cocinado oyendo la selección de canciones de Françoise Hardy de Jenesaispop.

Mikel López Iturriaga/elpais.es

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