Albóndigas de cordero y berenjena

Albondigas cordero berenjena

Estas albóndigas fritas tienen un claro ascendiente griego, aunque siendo sincero, no tengo ni idea de si allí las preparan exactamente así. Me entraron ganas de hacerlas el otro día tras redescubrir una receta apuntada en un papelito que me había pasado mi cuñada May allá por el siglo XVII, pero lo volví a perder, por lo cual tuve que prepararlas de memoria. Como la capacidad de recordar de mi cerebro está bastante deteriorada, puede que los ingredientes no sean los mismos, ni tampoco la preparación.

Sin embargo, guiándome un poco por una receta similar que había publicado en Ondakín y otro poco por intuición acabaron saliendo unas albóndigas espectaculares. Metí la pata, eso sí, al no escurrir bien la carne de la berenjena, con lo cual la masa estaba un poco inmanejable. Pero bueno, nada que no se pudiera arreglar con una dosis de pan rallado.

La berenjena asada da a estas albóndigas una cremosidad fantástica, a la vez que contrarresta la contundencia del cordero. Tienen su trabajo, pero de verdad que compensan. Y se pueden hacer en cantidades industriales, congelar y freír cuando se quieran tomar.

Dificultad

Hay que tener un poco de sentido común.

Ingredientes

Para ocho personas (si sois menos, vale la pena hacer más y congelar la masa)

  • 400 gr. de carne de cordero picada
  • 400 gr. de magro de cerdo picado
  • 2 berenjenas
  • 200 gr. de miga de pan de cereales
  • 2 huevos
  • 2 cebollas
  • 2 dientes de ajo
  • 5 cucharadas de perejil picado
  • Leche entera
  • Pan rallado
  • Harina
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta negra
  • Hojas de menta para decorar (opcional)

Preparación

1. Precalentar el horno a 200 grados. Asar las berenjenas enteras sin quitarles el tallo, untadas con un poco de aceite en una bandeja o fuente, unos 45 minutos. Sacar y dejar que se templen. Pelar, escurrir bien la carne aplastándola en con un colador y salar ligeramente.

2. Picar la cebolla y rehogarla en aceite de oliva a fuego medio-suave durante 15 minutos. Añadir el ajo y dejar que se dore levemente.

3. Poner a remojo el pan con leche hasta que se empape bien.

4. Poner en un bol las dos carnes, añadir la carne de la berenjena, el pan escurrido, la cebolla y el ajo con el aceite, el huevo, el perejil picado y salpimentar. Mezclar bien todo, cubrir con film y dejar madurando en la nevera mínimo un par de horas (cuanto más tiempo, más sabor cogerá la carne).

5. Preparar un plato o fuente cubierta con papel de cocina y otro hondo con harina. Calentar aceite abundante en una cazuela (si tienes una freídora o una rejilla para freír, mejor). Sacar la carne y retirar los trozos de ajo (también se pueden aplastar y mezclar con la carne).

6. Comenzar a hacer las bolitas con las manos: una cantidad buena de carne es el de una cucharada, pero se pueden hacer más pequeñas si se prefiere. Si la masa está demasiado húmeda, ponerle un poco de pan rallado y mezclar. Enharinarlas e ir friéndolas en el aceite caliente, pero que no humee (una temperatura 7 de 10 es la correcta; si está demasiado caliente se quemarán por fuera y quedarán crudas por dentro). Cuando estén ligeramente doradas, dejar sobre el plato con papel absorbente para que pierdan el exceso de grasa.

7. Servir calientes y con menta picada en grueso por encima. Lo mejor es tomar las albóndigas recién fritas, pero si las quieres tener hechas de antes, se pueden recalentar en el horno. El truco entonces es freírlas poco, para que se acaben de hacer allí.

Están buenísimas con yogur griego aliñado con limón, ajo, sal, pimienta y aceite de oliva. O con salsa de tomate.

Mikel López Iturriaga

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