Aforismos de Friedrich Nietzsche

Aforismos de  Friedrich Nietzsche

DAR

¡Cuánto más difícil es dar bien que tomar bien; que dar bien es un “arte” y la más ingeniosa obra maestra de bondad!

DECISIÓN

Una vez tomada una decisión, hay que cerrar los oídos a los mejores argumentos en contrario. Este es el indicio de un carácter fuerte. En ocasiones, hay que hacer triunfar la propia voluntad hasta la estupidez.

La democracia es la forma de decadencia del Estado.

Hoy día los pequeños se han hecho los amos.

La democracia representa la no creencia en hombres superiores, en clases elegidas: “Todos somos iguales” “En el fondo todos somos un rebaño egoísta y plebeyo”

Derechos iguales para todos: ésta es la más maravillosa injusticia, pues precisamente los hombres superiores son los que padecen en este régimen.

El Estado no repara en calidades; sólo atiende a la cantidad.

La democracia moderna es la forma histórica de la “decadencia del Estado”. Humano, demasiado humano.

Ante el populacho, sin embargo, no queremos ser iguales.

Nosotros que consideramos el movimiento democrático no sólo como una forma de decadencia, es decir, de empequeñecimiento del hombre, como la nivelación del hombre y su disminución de valor, ¿adónde hemos de dirigir nuestras esperanzas?… a los filósofos… a los nuevos filósofos…

¿Hay aún filósofos? En realidad, en nuestra vida hay mucho de filosófico, sobre todo en los hombres científicos; pero filósofos propiamente dichos, hay tan pocos como verdaderos nobles. ¿Por qué? Ya no se cree en los filósofos, ni aun entre los sabios; éste es el escepticismo de una época democrática, que abjura de los hombres superiores. La psicología del siglo va dirigida esencialmente contra las naturalezas superiores.

En nuestra época, tan democrática, o mejor, tan plebeya, “la educación” y “la cultura” “deben” ser, sobre todo, el arte de engañar sobre el origen, sobre el atavismo plebeyo en el alma y el cuerpo.

“La voluntad de dominio” es tan odiada en las épocas democráticas, que toda la psicología de estos tiempos parece encaminada a su empequeñecimiento y calumnia. El tipo del gran ambicioso: ¡éste debe ser Napoleón! ¡Y César! ¡Y Alejandro! ¡Como si éstos no fueran precisamente los más grandes despreciadores del honor!

¡No debes dejar que te den un derecho que tú eres capaz de conquistar!

Macanadas.es

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