10 razones para amar a Prince

En realidad con un par de ellas nos arreglamos, pero el eterno enfant terrible del funk se merece unas cuantas más. Ahora que ha arrojado un nuevo desafío al sistema, a Internet y a la distribución tradicional regalando la edición física de su último trabajo, se me ocurren al menos diez razones para amar al genio de Minneapolis.

1-Nunca se hunde. Es imposible determinar si está a punto de hundirse, porque parece haberlo estado muchas veces, tantas como giros ha intentado dar a su carrera. Claro que su carrera es exactamente ese cúmulo de giros, bandazos y venadas que le han ido dando año tras año. Y su capacidad para reinventarse, sin cambiar demasiado, es parte de su grandeza.Princeguit

2-Es uno de los mejores guitarristas de rock de las últimas décadas. No se prodiga mucho para lo bien que toca y hay que desenmarañar sus guitarreos entre las múltiples capas sonoras de sus grabaciones, pero su discografía contiene solos extraordinarios. Su estilo muestra cierta influencia del primer Santana y, sobre todo, de Jimi Hendrix, pero es bastante personal. Incluso con esas guitarras horrendas que le gusta diseñar y con cantidades de distorsión exageradas, consigue sonar genial. En la ceremonia del Rock and Roll Hall of Fame de 2004 tocó un solo en una versión de “While My Guitar Gently Weeps” que dejó de piedra a compañeros de escenario como Tom Petty, Jeff Lynne o Steve Winwood. Salida cool incluida.

3-Además, lo toca casi todo y lo toca bastante bien. Más de 30 instrumentos según él mismo y, aunque quizá sea una exageración, en sus discos se le puede escuchar tocando de manera muy solvente más de los que uno puede contar. Lenny Kravitz, que no deja de ser un discípulo (además de gran amigo), también lo intentó desde el principio y el resultado reflejaba una gran diferencia. Prince ha grabado prácticamente todos los instrumentos de la mayoría de sus discos, y suenan tremendos.

4-Si tan siquiera fuesen comparables, Prince le daría mil vueltas a Michael Jackson. Le duela a quién le duela, su obra es bastante más interesante que la de la desaparecida superestrella. Y es que durante los ochenta hubo un tiempo en el que parecía haber una rivalidad algo esotérica en el olimpo del soul/pop afroamericano. Jackson se llevó la mayor parte de la pasta pero, admitámoslo: sin Quincy Jones, el “Rey del Pop” se habría quedado en poca cosa. Prince no llegó tan lejos comercialmente, pero lo hizo por sí mismo. Además, el nivel creativo del de Minneapolis va mucho más allá de los hits de Jackson y su continua obsesión de reproducir el éxito de “Thriller”.

5-Es un antisistema. Lleva años siendo enemigo de las grandes discográficas, es un paradigma del do it yourself y hace lo que se le pone en las narices, desde denunciar que Google colabora con la piratería hasta regalar copias físicas de su último disco, “20ten”, sólo para demostrar que Internet está acabado y manifestar su desagrado por iTunes. El pasado mes de julio, por deseo expreso del artista, se regalaron dos millones y medio de ejemplares de “20ten” con la compra de algunos diarios europeos. No es la primera vez que lo hace, pero sí la primera en que un álbum suyo se puede conseguir exclusivamente así.

6-Es fiel a sí mismo. Pasándose por el forro lo que haga falta cuando se tercie y dejando de lado las decisiones más lógicas y/o comerciales. Después del superéxito de “Purple Rain” lo normal hubiese sido intentar repetirlo o, al menos, seguir la misma línea, pero Prince decidió cambiar radicalmente y grabar “Around The World In One Day”, uno de sus discos más bizarros. Desafió a Warner sacando por su cuenta el triple CD “Emancipation” en 1996, y en 1998 hizo lo propio con una recopilación de material inédito de cuatro CDs. Estos son sólo algunos ejemplos en una carrera plagada de decisiones pasionales sin ninguna visión comercial, lo que demuestra que sólo se rinde cuentas a sí mismo. Ahora le ha dado por presentar su candidatura para dirigir el festival de jazz de Niza, porque él lo vale.

7-Sus excentricidades, numerosas y en ocasiones sonrojantes, nunca han eclipsado el valor de su música. Algo que –no volvamos a Michael Jackson–, sí ha hecho mella en la carrera de otros. Uno puede criticar su enésimo delirio cósmico-religioso o su sentido estético, entre lo trasnochado y lo galáctico, pero la música de Prince nunca ha perdido credibilidad. Te gusta o no, pero es difícil de cuestionar o minusvalorar entre los géneros en los que se mueve.

8-Tiene en su discografía, al menos, una obra maestra. “Sign O’ The Times” empezó como un refrito de tres proyectos diferentes para convertirse en uno de los grandes discos de los 80. Además de éste, Prince tiene unos cuantos discos fabulosos como “1999”, “Purple Rain”, “Lovesexy” o “The Gold Experience”, y algunos muy buenos, como “Diamonds & Pearls”, “Love Symbol”, “Musicology” o “Lotus Flow3er”. Más que suficiente para ser uno de los grandes.

9-A pesar del paso del tiempo, sigue en forma y haciendo discos muy destacables. Con más de treinta años de carrera es normal haber tenido altibajos e incluso haber caído en una rutina mediocre y decrépita, pero álbumes como Planet Earth, “Lotus Flow3r” o “MPLSound” (todos ellos grabados en los últimos cinco años) demuestran que aún puede producir discos más que dignos.

10-Es Prince. Es él y sólo él, ya sea tocando funk, soul, pop o rock, llamándose Prince, “o(->”, “Símbolo”, “El Artista…” o lo que sea. Es un icono de la música popular del siglo XX como lo son los Beatles, los Rolling Stones, Michael Jackson, Bruce Springsteen o Ramones.

Por: Yahvé M. de la Cavada/Blogs de elpais.es

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