Una raza superior

Una raza superior

Una ciudad comienza a encender sus luces eléctricas. Un viejo pueblerino piensa que sus habitantes a buen seguro ignoran que había estado pescando, que estaba en aquel mismo momento mirando cómo se encendían las luces de sus casas, imaginando incluso cómo muchos de ellos decían cosas que a él se le figuraban o hablaban de cosas que a él se le ocurrían. Y exclama el puto loco: ¡Los habitantes de las ciudades viven vueltos de espaldas a la verdad y muchas veces ni se dan cuenta siquiera de que a dos leguas, en medio de la llanura, un hombre del campo se distrae pensando en ellos mientras dobla la caña de pescar, mientras recoge del suelo el cestillo de mimbre con seis o siete anguilas dentro! (*)

Pero el caso es que hay una mujer en el sexto piso de un edificio de la ciudad que se adelanta a los acontecimientos, ELLA YA SABE que hay un viejo en la colina tachando de ignorantes a sus conciudadanos. Le devuelve la jugada pero mejorada, doblando la apuesta; y es en ese justo momento cuando se siente superior al pueblerino.

(*) Planteamiento sacado del inicio de La familia de Pascual Duarte.

Pericoromero.wordpress.com

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