Tonto

Tonto

Se presentó sin aviso, y me dijo de buenas a primeras:
— Soy Tonto.

— No lo parece usted —le respondí—. El modo en que llegó sin que yo lo notara es prueba de gran inteligencia.

— Es que soy un piel roja —me explicó—. Nadie escucha nuestras pisadas, excepción hecha de nuestras esposas. Soy el amigo del Llanero Solitario. En inglés me llamo Tonto. Por obvias razones mi nombre en español se cambió a “Zorro”.

— Y ¿en qué lo puedo yo servir? — le pregunté.
— Siempre ando con el Llanero Solitario —contestó—. Ni un momento jamás lo dejo solo. Y sin embargo él insiste en llamarse “El Llanero Solitario”, como si yo fuera invisible, o no existiera. ¿No le parece que eso es un acto de discriminación contra mi raza?

Le dije que sí. Y me quedé pensando que Tonto es muy Zorro.

Armando Fuentes Aguirre

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