Te apuesto mi sueldo Javier…

Te apuesto mi sueldo Javier...

El problema de perder con Uruguay, es que la victoria contra Francia parece anécdota. No hay forma de hacer historia si no se cierran los capítulos. Al quinto día, México volvió a ser un equipo común, apenas pintoresco. Jugó el partido ideal para culpar a un técnico muy respetable, pero inconsistente.

Aguirre desaprovechó un momento único. De esos que se presentan una vez cada 50 años. Con los futbolistas conectados en el partido justo y frente al rival perfecto. Salió caro el tardío homenaje a Cuauhtémoc. Ahora toca empeñar una glándula, hipotecar el músculo y subarrendar el sistema nervioso. El paquete se llama Argentina, lo bueno que viene envasada al alto vacío.  

Dos partidos los definió con goles de defensas (Heinze a Nigeria y Demichelis a Grecia), no me jodan. Esta Argentina es terrenal, Messi todavía no ha podido volverla divina y no es un Mundial para santos. Por más que Maradona se lo coma a besos enfrente de las cámaras, Messi juega encriptado. Vive a media luna, es un cuarto menguante de su versión catalana, muy lejos de esa biósfera mediterránea; Maradona no es Guardiola, Verón es un callo de Xavi y Mascherano un juanete de Iniesta.

Te apuesto mi sueldo Javier...

Atrás, la Albiceleste del Perpetuo Socorro es mastodóntica, su defensa se mueve por instrumentos, basta con mirar a Jonás, un lomo con GPS. De medio campo para abajo rechina. Hasta hoy nadie la impugnó. Se le pueden hacer preguntas rápidas, antes de que la enorme camiseta Argentina cuestione a México. Rayada, a cuadros o de lunares, la tela no importa, cuando te la pones, se vuelve única.

SMS.- Velocidad Javier, carajo, es velocidad lo que necesitas. Con Chícharo, Giovani, Guardado y Barrera de inicio, México le gana a Argentina. Te apuesto mi sueldo. Juega.

Jose Ramon Fernandez jr./cartas oceanicas

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