Mezcales ilegalmente prohibidos

Mezcales ilegalmente prohibidos

Conocí a Don Plácido en la Feria de las Flores de San Angel, DF, en 2008, pues acudió a promocionar y vender su mezcal que elabora con maguey espadilla silvestre. En amena charla, me dijo que éste tardaba en madurar de 8 a 10 años, que varios conocidos de él elaboraban mezcal en Xoyatla, Tepeojuma, Puebla —población de donde es originario—, y que además, hacía artesanías de palma. Mencionó que en su comunidad tenían por lengua madre el náhuatl, y recuerdo perfectamente la manera inconfundible que tuvo de pronunciar la palabra mezcal, que trasladada a grafías fue más o menos así: meshcàl. También me dio una detallada explicación de los nombres de los magueyes, así como de las jícaras a las que llamamos jomates, tejomates y cuatejomates.

Probé su mezcal, pero estaba rebajado con agua a 40 grados. Al venenciarlo no perleó, lo que me hizo preguntarle si así le gustaba. Respondió que no, pero que la gente no apreciaba lo bueno. Le supliqué me trajera uno que perleara. Al día siguiente, entusiasmado, me dio a probar mezcal a 50 grados, con aroma, sabor y perleado extraordinarios.

Lo indignante es que Don Plácido, pese a ser hablante de náhuatl, lengua que inventó la voz mezcal (transcrita como mexcalli y después simplemente mezcal), no puede usarla en su botella, porque la Denominación de Origen Mezcal dejó fuera al estado de Puebla. Situación que no sólo es aberrante, sino excluyente, discriminatoria, violatoria del derecho a la cultura que ya es una garantía constitucional tutelada por el artículo 4º constitucional. Y además, viola la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas.

En una situación similar están otros 14 estados en los que se produce mezcal tradicional, cuyos maestros mezcaleros y sus comunidades han sido despojados de sus derechos culturales. Lo que resulta ser una bonita violación de derechos humanos.

El Tio Corne/mileniodiario.com.mx

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