Las cosas de la patada

Las cosas de la patada

Me resulta inevitable sustraerme al tema del futbol.

Primero, lo de risa pero que retrata: el diputado priista Eric Rubio, yucateco, anunció que su bancada citará ¡a Javier Aguirre! para que explique el por qué de sus decisiones, como si el país no tuviera otros pendientes y ellos fueran expertos en estrategia futbolera.

Aguirre, sentenció, deberá responder por qué alineó en el primer tiempo del partido contra Uruguay a su consentido Cuauhtémoc Blanco, por qué sacó de la cancha a Andrés Guardado, por qué no metió como titular al Chicharito Hernández y por qué no sacó a Guillermo Franco. Qué venga Aguirre a la Cámara y que explique, cuando menos a los diputados, a la luz pública, por qué hizo esos cambios tan extraños.

La verdad, yo podría coincidir, de hecho, coincido con millones de personas, en esas dudas, ya reclamos, a Aguirre. Pero lo inaceptable es que un diputado federal lo quiera citar para que explique su estrategia ante el Congreso cuando los legisladores han sido incapaces de explicar, ya no diga transparentar, las suyas, por ejemplo, el uso de los recursos públicos.

Después lo de llorar: las declaraciones del Guille Franco, blanco de una cruel lapidación social y quien, para darle la razón a los que dudan del número de sus neuronas, ha dado por perdido el partido ante Argentina, ¡él, argentino de nacimiento! y declarando la estupidez de que a Leonel Messi sólo se le puede parar disparándole un tiro.

Si la afición ya tenía argumentos deportivos para estar en su contra, él mismo acaba de darle a Aguirre un motivo de peso para dejarlo fuera: adelantar la derrota en el juego contra sus paisanos de allá, lo que afecta al ánimo de sus paisanos de acá.

Y por último rescato lo que El País de Madrid destacó en su primera plana sobre el resultado del México-Uruguay: Fue una lección mundial de pundonor y juego limpio al evitar el arreglo del empate.

Me quedo con esto y expreso mi confianza en el triunfo de la selección nacional pasado mañana, a pesar del pronóstico de quien algunos consideran el argentino más peligroso para México, en el partido del domingo: El Guille.

Sólo falta que Aguirre lo alinee.

Joaquin Lopez Doriga/mileniodiario

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