Las armas mexicanas se cubrieron de gloria

Las armas mexicanas se cubrieron de gloria

Segundos después del pitazo final de un árbitro que había sentenciado el partido México-Francia con la misma sensibilidad con la que la Tremenda Corte dejó en calidad de angelitos intocables a Bours-Molinar-Karam, aparecieron en Twitter las imágenes del logro, del fin de la sequía, del advenimiento de las vacas gordas, con la imagen del billete de 500 pesos no con la figura de Topo Gigio, sino de Catémoc Blanco. O la no menos solicitada “Taco, mariachi y piñata, Francia nos peló la riata”. O con la borracherota monumental que se organizaron en todas las plazas de la patria, mandando a la congeladora cualquier tema que no sea del Mundial sudafricano, llámese el caso de la guardería ABC o la denuncia de la CNDH contra los miembros del Ejército, que decidieron organizar a favor de su causa la escena donde murieron los niños Martín y Bryan Almanza.

Lo bueno es que Javier Aguirre, sensato como pocos, ya estableció que no hay que echar las campanas al vuelto, pero que eso sí, hay que creer en las instituciones.

Una señora disfrazada de leguminosa, acompañada de un cartel que afirma: “Chicharito, soy tu madre”, revela sin duda una vocación maternal superlativa y el desarrollo indiscriminado de un patrioterismo pambolero en su versión más alucinante, es la imagen misma de la mexicana alegría, del estruendo festivo por un triunfo sobre un equipo francés que era lo más parecido al Santos de la final contra el Toluca que se pudo haber producido en las tierras de Mademoiselle K, banda pospunk, cuya canción, “Ca me vexe”, eso me jode, debe estarle retumbando por dentro a los galos.

“Ca me vexe” también dije yo con un ¡merde! incrustado, cuando en la televisión, mientras Giovani dos Santos se aplicaba en el área chica, se escuchaban los diálogos pánicos entre El Perro Bermúdez y el venerable Figo, sobre todo cuando el can le preguntaba al ex galáctico que qué le parecía el “Pa, pe, pi, po, pú” de la selección mexicana, y uno se imaginaba al lusitano diciendo para sus adentros, “¿Qué transa con este pendejo?; lo que tiene uno que aguantar por un puñado de euros”.

Sólo le pido a Dios que no nos sean indiferentes las respuestas del PRIcámbrico temprano sobre las grabaciones de Fidel Herrera, alegando que no saben si son auténticas (o sea), y de Gel Peñanieto cuando acusa al PAN de usar la “inteligencia” para espionaje electoral (recontra o sea).

Las armas de la nación se han cubierto de gloria, dicen. Como no conocen a Dios, a cualquier jorobado se le hincan.

¿No habrán cambiado los goles por Florence Cassez?

Jairo Calixto Albarran

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