El turibús de los Bafana Bafana

El turibús de los Bafana Bafana

Nunca había presenciado, en vísperas de la inauguración de un Mundial, lo que me tocó ver ayer en la exclusiva zona de Sandton, en Johannesburgo. Mientras los seleccionados mexicanos terminaban un duro entrenamiento y se duchaban para comer y mantener su concentración en su apartado hotel, sus rivales en el partido de mañana, los anfitriones que dirige el brasileño Carlos Alberto Parreira, desfilaban ante miles de sus seguidores en un camión de dos pisos idéntico al turibús del Distrito Federal. ¿Festejaban algo? ¿Se sienten ganadores ya por el simple hecho de recibir el Mundial en su casa? ¿O, por el contrario, están buscando en las últimas horas a su mayor prueba desde que practican este deporte, una carga de motivación anímica que sólo el pueblo se las puede dar? ¿Prefirió Parreira sacrificar un entrenamiento y una horas de concentración a cambio de que sus muchachos entiendan para quién trabajan? El desfile fue transmitido en vivo por el principal canal de deportes de Sudáfrica y consistió en una cobertura muy completa, con cuando menos una cámara en un helicóptero y enlaces a Ciudad del Cabo, la segunda ciudad en importancia de este país, donde se realizaba una fiesta parecida a la de la capital. En el turibús un reportero entrevistaba a los principales jugadores de los Bafana Bafana. Este acto, reservado hasta ahora sólo a los equipos campeones, me ratifica que Parreira ha privilegiado la preparación psicológica a la futbolística para enfrentar a los mexicanos. Todo un aparato propagandístico lo respalda además. El festejo se denominó “A unirnos con los Bafana Bafana” y lo están logrando, pues el representativo de futbol de este país ya no sólo es apoyado por los negros, sino también por los blancos adoradores del rugby.

Mañana el Tri enfrentará la prueba más ruda que haya tenido en un Mundial jugando de visitante. La presión que recibirán sus jugadores del público y de unos contendientes que sienten que sólo ganando estarán cumpliendo su deber, no tiene parangón. Aquí se verá qué tan buen motivador es Aguirre y qué tanto han crecido los Giovani, Vela, Juárez, Guardado y Chicharito.

Rafael Ocampo/laaficion

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