Dos centimetros mas

Dos centimetros mas

De negro, con la seriedad de un equipo asumiendo responsabilidades salió México al campo de Heisel, panteón del hooliganismo. Bruselas sonríe al futbol con disimulo, apenas entiende que hay un mundial enfrente. Camino al estadio la locura itinerante del mexicano sorprende al belga de a pie. Una ciudad que apenas conoce el ruido despierta con Blue Demon y el Santo cantando el Cielito Lindo y haciendo los honores en una esquina al Manneken Pis. Entre el surrealismo y los clásicos Roma se fue a dormir temprano. Sólo los primeros minutos dieron fe sobre la existencia de un favorito.

A Italia le crujió el sistema óseo; Lippi es responsable por negligencia. Su nueva versión del campeón mundial es indignante. Lo salva el carácter del juego amistoso, un estado de competencia donde el catenaccio se siente incómodo al no encontrar títulos que defender. Necesita el olor del peligro en un torneo oficial para sobre vivir. Sólo ellos se entienden.

Ante la crisis mental del italiano México aprovechó la circunstancia registrando este juego como patente del modelo Aguirre. La selección nacional comprobó en noventa minutos que pertenece al hemisferio de los equipos que ganan teniendo la pelota. Al minuto 17 el gol llegó por SMS, llamada de larga distancia, mensaje de una estrella, marca Vela. México gana 1 a 0 y aún así, continúa dominando. Esta fue la materia del triunfo, una condición que pertenece sólo a los equipos grandes. México no lo es, pero hoy creció dos centímetros.

Cuando el partido ya era noticia Medina a pase de Blanco, que todavía se mueve más que Cannavaro, confirmó la teoría. Bruselas siempre estará ahí, hoy es una foto, un mensaje y la capital de un viaje soñado que empezó en un aeropuerto y sigue aquí.

jose ramon fernandez jr./mileniodiario

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